Vínculo de pareja. ¿Qué hace que una relación de pareja merezca la pena?

Vínculo de pareja. ¿Qué hace que una relación de pareja merezca la pena?

La relación de pareja la podemos definir, de forma general, como la unión de dos personas con un proyecto común, en un momento temporal determinado, donde se satisfacen o cubren necesidades personales.

¿Qué deseos o necesidades satisfacemos en el seno de la pareja? Algunos de los más importantes son:

Afectivo-sexuales. Los vínculos afectivos y la sexualidad son aspectos fundamentales en las relaciones de pareja, los vínculos cálidos con expresión de afectos positivos como caricias, ternura, complicidad sutil pueden ser uno de los pilares de la pareja.

Seguridad. La sensación de tener un lugar donde refugiarse u otra persona a la que acudir en caso de dificultades como una enfermedad o problemas económicos.

Valoración. El reconocimiento de aspectos interesantes y satisfactorios, la valía, o las habilidades de uno o una misma, por parte de la otra persona, puede ser un aspecto fundamental en la relación.

Tener hijos o hijas. El deseo de tener descendencia y dar vida, el deseo de cuidar de otras personas.

Regulación emocional. La otra persona puede ser una fuente de regulación, de disminución de la tensión, del estrés, de las preocupaciones cuando uno o una misma no consigue disminuir la tensión emocional o el estrés.

Uno de los factores determinantes que hace que sintamos que el estar en pareja merece la pena es tener la sensación subjetiva de que ganamos más estando en la relación que fuera de ella, es decir, cubrimos más necesidades con la pareja que sin la pareja.

¿Qué dificultades pueden hacer surgir la sensación de que se gana menos con la pareja que sin ella? Pueden surgir dos dificultades fundamentales:

  1. Los miembros de la pareja tienen grandes diferencias en sus deseos o necesidades y como consecuencia alguna de las partes (o ambas) puede percibir que no cubre necesidades básicas.
  2. Las expectativas o ideales de alguna de las partes (o ambas) son demasiado elevados y hacen quedar en falta (tener la sensación de que nos falta algo, de una forma difusa) e insatisfacción continua. En nuestra infancia y adolescencia podemos generar un ideal de pareja donde depositamos todas las esperanzas de obtener lo que deseamos y necesitamos, sin embargo, esto es imposible debido a que las personas tenemos diferentes grados en las necesidades y deseos básicos.

Algunas de las formas de intervenir sobre estas dificultades que pueden surgir en la pareja son:

  1. Reconocer nuestras necesidades, preguntarnos ¿qué necesidades tengo? ¿en qué grado? ¿cuáles son más importantes para mí?
  2. Expresar esas necesidades a la pareja, transmitirlas, explicarlas.
  3. Reconocer las necesidades de la pareja, preguntar por ellas, entenderlas.
  4. El continuo encuentro y desencuentro de las necesidades y deseos humanos nos obliga a negociar continuamente, a expresar lo que necesitamos, a escuchar a la otra persona y lograr encontrar cierta satisfacción por ambas partes.

 

Eduardo Villalobos. Idealoga Psicología.

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