“De viaje”

Edda es una paciente de Idealoga Psicología. Llegó a la consulta por problemas de pareja y descubrió que estaba viviendo una situación de malos tratos. Escribir lo que sentía le ayudó a identificar su problema. Ahora comparte esos textos que escribió en tres partes: el primero al poco tiempo de tomar la decisión de separarse, el segundo meses después y el último en la actualidad. “Lo escribí para mí. Pero lo comparto feliz por si a alguien le aporta”, dice Edda. Este es el tercero y último de sus tres textos:
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5 meses después de Yonqui, 3 meses después de Recaer, ahora estoy De viaje.

Me siento liberada del abuso, aliviada de haberlo dejado atrás, orgullosa de haber dado el paso, de haberme atrevido a saltar, de haber vencido el miedo, de haber sido capaz de pedir ayuda. Me siento empoderada, libre, capaz. Y recorriendo un viaje apasionante hacia dentro de mí para entender y sanar lo que ya estaba roto antes de conocer a mi ex. Para identificar y curar las heridas nuevas y profundas que él me causó. Para estar protegida y no volver a dejarme someter, para identificar las violencias por sutiles que sean, para aceptar mis deseos como legítimos. Para no volver a volatilizarme al lado de una pareja.

Este viaje es apasionante, pero no exento de lágrimas. Me remuevo, se despiertan los fantasmas, me bloqueo, me caigo, me levanto con más impulso. Tengo ganas de salir, de bailar, de hablar y hablar y hablar…

La relación con el padre de mi hijo duró 13 años, en los que casi me aisló. Cambié de amigos, casi nadie fue consciente de mi transformación. No sé ni cómo expresar la alegría de reencontrarme ahora con muchos de ellos, que me han recibido como si hubiese estado simplemente lejos. Siento que vuelvo a ser yo, a expresarme sin tenerle a él como gran censor en mi cabeza. A decidir sobre mi vida y sobre mi cuerpo. 

Aun me queda mucho por recorrer, mucho por desaprender y mucho que sanar. Pero yo no estoy sola. Tengo una terapeuta que me guía y que me abraza. A ella le debo esta segunda oportunidad de vivir una vida plena. Y tengo una bellísima red de amigas-hermanas que hacen el camino conmigo. Nos escuchamos, nos sostenemos, nos abrazamos y nos lo pasamos bomba.

A veces me invade la rabia por todo lo que me han hecho y me he dejado hacer. ¿Donde estaba yo? Estoy aquí ahora. Disfrutando cada día, cada experiencia, cada revelación. Investigando con ilusión, orgullosa de lo que descubro y profundamente feliz de vivir esta experiencia entre hermanas.

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