Ideas Prácticas para Adaptarnos a Teletrabajar

Para muchas personas teletrabajar durante este periodo a causa del COVID-19 puede resultar complicado por diversos motivos: falta de costumbre, no disponer de espacios para el teletrabajo en el domicilio, cuidado de menores u otras personas dependientes, etc. Esta dificultad puede derivar en diversos malestares emocionales: estrés, ansiedad, altos niveles de frustración, o impotencia, etc.

 

En estos días, nuestra realidad ha cambiado sustancialmente y eso requiere que nos adaptemos del mejor modo posible, de un modo que permita afrontar emocionalmente esta situación, cuidándonos y atendiendo nuestro trabajo, y para ello es fundamental partir de dos ideas:

 

  1. Comprender y aceptar la realidad. La realidad lamentablemente es la que es. Tratar de hacer las tareas de la misma forma que lo hacemos habitualmente es contraproducente. Nuestra realidad ha cambiado y por tanto debemos aceptarlo y adaptar nuestro modo de actuar. Es imprescindible que colaboremos, no sólo permaneciendo en casa, sino que también cooperemos con las personas con las que convivimos y trabajamos.

 

  1. Planificar esta nueva situación. Nuestra vida se ha modificado sustancialmente y este cambio conlleva un proceso de adaptación. Para que ese proceso sea eficaz requiere planificación. Vamos a modificar nuestras rutinas y, por lo tanto, hemos de organizar bien lo que podemos hacer, cuándo y cómo hacerlo. Planificar cuando trabajamos, cómo lo hacemos, de qué manera, en qué espacios, etc. es de vital importancia para esa adaptación.

 

Planificación para poder teletrabajar del modo más eficiente posible

  • Lo primero a considerar, si no lo tenemos, es definir y buscar un lugar de trabajo en el hogar. Este lugar de trabajo debe ser un espacio donde podamos realizar nuestras tareas de un modo en el que podamos disponer de un mínimo de comodidad y tener las menos distracciones posibles. Debemos procurar no trabajar fuera de ese espacio físico para mantener todo lo posible nuestra capacidad de rendimiento; algo que va a redundar en nuestra satisfacción y motivación; y para evitar que todo nuestro hogar se vaya convirtiendo poco a poco en entorno laboral. En los casos que sea posible, evita que este lugar de trabajo sea también un lugar donde vas a pasar tu tiempo de ocio estos días.

 

  • Una vez que hayamos decidido el lugar de trabajo debemos adaptarlo a nuestras necesidades. No debemos tener miedo a hacer unos cambios (mover una mesa, de lugar, cambiar un ordenador de sitio, quitar un mueble, etc.). Recuérdate a ti mismo que es una medida temporal y que lo importante ahora es adaptarse. Es recomendable hacer estas adaptaciones desde el principio, sin preocuparnos porque si no funciona luego lo podemos revertir.

 

  • Planifica un horario de trabajo que se ajuste a tu realidad. Ten en cuenta que, en la oficina, no debes ajustar horario de trabajo y realidad ya que el entorno es 100% laboral. Pero en este momento esto se mezcla con otros factores personales. Por tanto, a la hora de definir tu tiempo de trabajo hay que tener en cuenta no solo necesidades laborales, personales o familiares, sino que hay que conjugarlas:

 

  • Si no compartimos vivienda debemos establecer un horario rígido de trabajo que nos permita poder cuidarnos en otras áreas (ocio, hábitos, contacto social, etc.) fuera de ese horario.

 

  • Si compartimos vivienda con pareja, familia, amistades, etc. es imprescindible que cada persona comunique cuáles son sus necesidades laborales (de horario y ambientales) en una actitud abierta y flexible que permita llegar a un acuerdo en el que todas las partes puedan realizar su trabajo.

 

  • En el caso habitual de que compartamos vivienda con pareja y menores a cargo hay que llegar igualmente a una planificación acordada de horario laboral con nuestra pareja. Es posible que ambos trabajéis y sin embargo haya que atender también a los y las menores. Es importante establecer y planificar un horario de trabajo en el que se tenga en cuenta esta necesidad. Por ejemplo, haciendo turnos de trabajo para que la persona que está trabajando pueda hacerlo dedicando su atención totalmente a esta tarea y, cuando nos toque cuidar a los y las menores estaremos cuidando también a nuestra pareja facilitando su trabajo.

 

  • Cumple el horario de trabajo firmemente. Trabaja cuando lo hayas planificado y no lo hagas cuando no toque hacerlo. No mezcles espacios temporales, sigue un horario, de este modo te será mucho más fácil desconectar del trabajo, aunque no hayas salido de casa.

 

  • Evita distracciones cuando estés trabajando, especialmente aquellas que no tendrías en tu lugar del trabajo. Del mismo modo que en la oficina no te levantas continuamente a la nevera, procura no hacerlo tampoco ahora. En el caso de tener criaturas en casa, ésta va a ser en muchos casos una distracción inevitable por lo que es importante ser muy disciplinada controlando otras distracciones o no teniendo acceso a ellas en los periodos de trabajo (whatsapp, redes sociales…).

 

También hay que tener en cuenta que para poder trabajar bien es necesario que nos sintamos bien:

  • Ajustar nuestra autoexigencia. No es realista exigirnos rendir a los mismos niveles que cuando estamos en nuestro lugar de trabajo. Recuerda que la realidad ha cambiado drásticamente, y todo cambio requiere un tiempo de adaptación. De hecho, en circunstancias de este tipo los primeros días son de orientación. Por lo que es posible que estemos más perdidos y que luego podamos mejorar nuestra capacidad de trabajo. El rendimiento a los mismos niveles a los que estamos acostumbrados requerirá un tiempo de aprendizaje, un tiempo que en este momento no tenemos. De momento, nos toca aceptar que lo vamos a hacer lo mejor que podemos, dentro de lo posible. Autoexigirnos en exceso y juzgarnos negativamente porque no rendimos igual, aumentará nuestros niveles de malestar emocional, estrés y ansiedad. Conviene tratar de hacer el máximo posible dentro de estas condiciones, y si lo hacemos, reconocérnoslo.

 

  • Aplica algunos consejos sencillos para mantener el rendimiento y la motivación:

 

  • Al inicio del día anotar en un post-it las tres tareas que queremos hacer sí o sí y colocarlas visiblemente en nuestro lugar de trabajo. Deben ser tres tareas viables, alcanzables. Y es importante establecer un compromiso con nosotros mismos de realizarlas. Si nos ayuda podemos priorizarlos y empezar por estas tareas.

 

  • Llevar una lista de tareas realizadas. Al igual que llevamos una lista de tareas pendientes, está comprobado que mejora nuestra autoestima y nuestra motivación llevar una lista de las tareas realizadas en un documento accesible que pueda consultar cada vez que cumplimento una acción.

 

Y por último, es imprescindible que no olvidemos cuidarnos en otros aspectos fuera de lo laboral:

  • Aunque no vayas a salir de casa, cuida tu imagen e higiene personal para sentirte mejor y vístete aunque sea de una manera cómoda. Es una manera de hacer una separación mental de espacios y tiempos.
  • Cuidar la alimentación y no consumir de un modo diferente al que haríamos habitualmente.
  • Procura tener contacto social con tus amistades, familia, etc. Tienes diversos medios de telecomunicación a tu alcance. Procura ser creativo y generar nuevos espacios sociales.
  • Haz ejercicio físico en casa, se una persona activa.
  • Proporciónate y respeta un tiempo para tu ocio y para tus hábitos personales.
  • Evita la sobreinformación de la situación actual. Ésta puede ser muy nociva y provocar sensaciones de desasosiego que son absolutamente contraproducentes. Información sí, pero la justa.
  • Aprovecha esta nueva situación que sabemos que será temporal para hacer cosas y disfrutar de momentos que casi nunca podemos vivir por el ritmo y organización de vida que solemos desarrollar. Busca la complicidad de quien te acompaña.
  • Recibe luz natural mínimo 20 minutos al día.
  • Duerme un número de horas adecuadas.
  • Y, muy importante, no pierdas el sentido del humor.

 

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