Terapia de pareja: reflexiones y claves…

El pasado 19 de Noviembre, y de la mano de Carmen Benítez Méndez  (psicóloga, psicoterapeuta y miembro supervisora y didacta de la AETG), llevamos a cabo en Idealoga Psicología el taller de Neuronas y Tornillos dedicado a la terapia de pareja titulado: Cuando un “parasiempre” se tambalea. El taller estaba orientado a profesionales de la psicología que quisieran ampliar sus conocimientos en terapia de pareja.

 

Durante la sesión, se dedicó la primera mitad a hablar de la importancia y los aportes que realiza la mirada Gestalt a la materia. Especial énfasis tuvo la idea de que a la hora de reparar hay que tener en cuenta que el Todo está en la parte y la parte en el Todo; por lo que un cambio en una parte supone un cambio en el Todo. Esta idea permite entender que no es necesario la reparación de todas y cada una de las heridas para acercarse al bienestar, pues pequeños pasos tienen repercusiones importantes.

 

Además, se habló del “análisis transaccional”, donde la ponente esbozó los dos niveles que tiene la comunicación: analógico (lo que se dice) y digital (cómo se dice). Esto cobra especial relevancia dado que en la pareja suele haber tal grado de intimidad que el nivel relevante es el digital, perdiendo algo importancia lo analógico. Dentro de este análisis, vimos que en la pareja se pueden dar situaciones que rompen el equilibrio entre las partes, de modo que uno de los miembros puede adoptar diferentes papeles o estados: “Estados del yo padre” (que dicta lo que hay que hacer, todo lo relacionado con las normas), “estados del yo niño” (donde la reacción es guiada por impulsos o emociones) o “estados del yo adulto” (donde los prejuicios desaparecen, y los sentimientos son maduros). Los dos primeros son estados que se enganchan entre sí y limitan la capacidad de la pareja de salir de la crítica y la queja; el tercero permite desarrollar una relación igualitaria.

 

Durante la segunda mitad, se planteó la pregunta “¿para siempre o mientras tanto? Se habló de “lo íntimo” y “la norma social”. En pareja se renuncia a un sueño individual a favor de un sueño compartido, hay quien esto le supone un problema porque todo no cabe y pueda pasar factura a la pareja. La pareja necesita cultivar su diferencia (lo íntimo) y existir socialmente (la norma). La mezcla de cómo la pareja combina ambas cosas será su firma de identidad.

 

Llegados a este punto, se plantearon cuales pueden ser algunas bases del amor de pareja. El amor se presenta como una meta, a pesar de que al comienzo sea todo pasión, no se comienza a instalar hasta pasado un tiempo. No es tanto un sentimiento sino la actitud de aceptar a la otra persona tal y como es, resistiendo a nuestros deseos de cambiar, renunciar al ejercicio de poder, etc.

 

Por último hablamos del  intercambio de dar y recibir que ocurre en la pareja. Dar nos hace sentir mejores y nos permite exigir. Recibir nos pone en situación de dependencia y por ello nos gusta menos. La persona que solo da, adquiere un “derecho” fantaseado de una retribución. Quien solo toma se siente inferior y con la obligación de compensar. De este modo, se diferencia entre “el buen dar” y “el buen tomar”.

 

  • El buen dar:

Consiste en solo dar lo proporcional a lo que el otro puede devolver.

Dar desde un adulto a otro adulto, entre iguales.

Lo incondicional perturba el equilibrio.

No podemos dar a la fuerza porque le quitamos dignidad a la otra persona.

Cuando damos no debemos exigir compensaciones.

Dar cosas sin valor no es dar, es descartar. Si la otra persona toma lo que una deja no genera deuda.

A veces dar es una forma de nivelar algo antiguo que hemos recibido y no hemos podido retribuir.

  • El buen tomar:

Quien toma más de la cuenta en algún momento está dejando a alguien sin nada.

No debemos tomar cosas que no valoremos.

No debemos enmascarar el tomar algo como si estuviéramos dando.

Antiguas carencias pueden dejar marca en el tomar y la sensación de que nunca es suficiente.

 

También se habló de la sexualidad, la intimidad, la convivencia, las modalidades de relación y un largo etcétera. Sin lugar a dudas, la sesión fue muy enriquecedora. Lo aquí recogido no es más que una muestra de lo compartido, que sirvió para asentar conocimientos, plantear nuevas incógnitas y debatir acerca del extenso campo que supone la terapia de pareja. Incorporar el enfoque Gestalt al Sistémico permite a las personas profesionales de la psicología ampliar el abanico de herramientas del que disponen para ofrecer un mejor servicio.

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