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Algunos apuntes del taller sobre comunicación en pareja

Idealoga Psicología fue protagonista en la V Feria de la Economía Social y Solidaria de Madrid con un taller sobre comunicación en pareja, dirigido por la psicóloga Isabel Trasobares y el psicólogo Jacobo Blanco. El taller combinó elementos prácticos y teóricos y dejó una idea clara como conclusión: “La comunicación es la clave dentro de una pareja”.

“Hablar no es sinónimo de comunicar, sino que la comunicación va más allá de si se habla o no se habla, o de cuánto se habla. La comunicación tiene que ver con lo que se dice y cómo se dice”, comenzó su intervención Isabel. «Por ello, la comunicación no verbal o los silencios son tan importantes en la comunicación y por ende, en una relación de pareja», continuó.

Elementos como la asertividad o la empatía fueron puestos en valor para mejorar la comunicación en la pareja: utilizar términos inclusivos (nosotros) y evitar términos absolutos (nunca o siempre), colocarse en el lugar de tu pareja, sustituir los reproches y acusaciones por peticiones y soluciones o controlar los pensamientos irracionales, fueron algunas de las recomendaciones de nuestro equipo.

También se tuvo en cuenta la perspectiva de género. «Todos y todas estamos expuestas a la cuestión de género. Tenemos que cuestionar el sistema y desmontarlo. Una pareja no tiene nada que ver con el amor romántico», explicó Jacobo. «Por eso, -continuó- en el proceso de construcción de una pareja la comunicación es la clave».

También hubo lugar para la teoría. Se repasaron dos modelos que parten de la comunicación como mediación: por un lado, el modelo circular narrativo, que concibe que somos resultado de las historias que escuchamos y nos contamos; por otro, el modelo Harvard, que se basa en las posiciones (lo que se dice), y las necesidades (lo que subyace).

Los asistentes al taller pudieron ver «in situ» una divertida práctica de cómo solucionar una situación de pareja que trata sobre cosas que uno de los dos no quiere hacer, como por ejemplo: «¡Nunca quieres venir a comer a casa de mis padres!”. A través de una dinámica en parejas, se abordó esta situación y se vieron diferentes maneras de abordar el conflicto.

Por último, los formadores recomendaron a los asistentes un vídeo corto que ejemplifica muy bien todo el contenido del taller. Se trata del corto «Yo tb tq», de Dani Montes.

 

 

Participación en la feria

Idealoga Psicología contó con un stand propio dentro de la V Feria de la Economía Social y Solidaria, donde los integrantes del equipo dieron a conocer los servicios psicológicos que ofrecen en la consulta. Desde terapia individual hasta terapia de pareja y familia, dirigidas a todo tipo de públicos: para personas adultas, para adolescentes y para infancia.

La Feria, que tuvo lugar en la Nave Terneras de Matadero Madrid, ha servido como punto de encuentro de empresas, cooperativas, sociedades y entidades que comparten los principios de una economía basada en la gestión participativa, la responsabilidad social y el desarrollo sostenible.

El caso de Edda: un análisis técnico

Por el equipo de Idealoga Psicología

Desde Idealoga Psicología valoramos y agradecemos la valentía de mujeres como Edda, que han sido capaces de reconocerse en situaciones de violencia machista, empoderarse nombrando su realidad y hacerse portavoces ellas mismas de sus cambios. El texto que ella ha compartido, a través de nuestras redes y web, está dirigido a que otras mujeres (y hombres) se puedan reconocer en él y transformarse. Por eso, en esta ocasión, analizamos desde un punto de vista técnico su testimonio, compuesto de tres entregas: “Soy una yonqui”, “Recaer” y “De viaje”.

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Identificar que eres víctima de violencia machista es el primer paso para salir de una situación así, pero… ¿y después? Salir de un proceso como este y sanar las heridas que te deja en el autoconcepto y la autoestima no es ni mucho menos una tarea fácil. Así lo explica Edda en sus tres textos, que ella misma escribe como parte de su terapia en Idealoga Psicología y que quiso compartir con otras mujeres a través de nuestra web por si pudieran serles de ayuda.

Es importante entender la dependencia emocional que se genera en el proceso de violencia machista, debida en parte a la presión, por parte de los maltratadores, de que la mujer se aleje de su entorno afectivo. De ello surge la sensación, por parte de las mujeres, de necesitar a esa persona para ser feliz, para sentirte bien. Durante mucho tiempo el maltratador machista ha provocado tal situación de tensión, de malestar, que cuando aflojaba la presión, produce alivio. Pero el alivio no es bienestar ni felicidad; el alivio viene después de una situación de tensión o de angustia.

Existen numerosas teorías que explican la dependencia generada en una situación de violencia machista. Este es un breve repaso por algunas de ellas:

  • Teoría de la indefensión aprendida  (Seligman,1975; Walker, 1979): la persona que durante un largo período de tiempo sufre maltrato de forma impredecible e incontrolable llega a un estado de indefensión que hace más probable su permanencia dentro de la relación. Asimismo su malestar, apatía, falta de motivación, etc… interfieren en su proceso de toma de decisiones.
  • Teoría de la unión traumática (Dutton y Painter, 1981): esta teoría explica el vínculo emocional que se establece entre dos personas cuando una de ellas provoca maltrato intermitente en la otra.
  • Modelo del castigo paradójico (Long y McNamara, 1989): este modelo explica que la permanencia de la situación de maltrato se debe a las contingencias de reforzamiento que se establecen en función de un patrón cíclico de interacción que está consolidado en el tiempo en cinco fases:
      1. Formación de la tensión
      2. Descarga de la tensión por el maltratador
      3. Escape de la víctima
      4. Arrepentimiento del agresor
      5. Vuelta de la víctima a la relación.
  • Modelo de la intermitencia (Dutton y Painter, 1993): las víctimas de maltrato pueden devaluarse e idealizar al agresor debido a la diferencia de poder entre la víctima y el agresor, así como la intermitencia extrema entre el buen y el mal trato.

Como explica Edda en sus textos, la separación de la pareja es un paso importante, pero no es el único ni el último. Analizar y contar lo ocurrido y vivido, identificar las violencias por sutiles que sean, aprender a amarnos, confiar en nosotras, aprender a poner límites, pedir ayuda, generar apoyos, conectar con nuestros deseos y necesidades o reparar y sanar el daño recibido son algunas de las claves que debemos trabajar. Edda refleja también su angustia al descubrir, tras la separación, el riesgo que tiene de reproducir lo vivido. El miedo a necesitar un hombre para sentir que vale.

Otra de las claves fundamentales en este tipo de procesos es identificar la violencia. Existen diferentes tipos de violencia:

  • Violencia física: empujones, bofetadas, golpes, pellizcos, mordiscos, palizas.
  • Violencia psicológica: amenazas, vejaciones, coacción verbal, insultos, aislamiento, descalificación, órdenes, privación de libertad, ridiculización, destrucción de objetos, desautorización, control del dinero, manipulación afectiva.
  • Violencia sexual: cuando te imponen una relación con tu cuerpo que tú no quieres por cualquier motivo.
  • Violencia económica: estar fuera del control económico de los recursos familiares y tener que pedir dinero para los gastos comunes, en lugar de compartir trabajos, tareas y recursos. También es control económico no consultar a las mujeres sobre los grandes gastos e inversiones del dinero familiar.
  • Violencia simbólica: reproducir los roles sociales, el status y las asignaciones asimétricas de género que la sociedad reconoce. Es una violencia que pasa desapercibida pues se alimenta de las creencias y la cultura popular.

En el caso de la violencia psicológica, existen una serie de indicadores que ayudan a detectarla (como se refleja en la Guía de los buenos amores):

  • La destrucción de objetos con un especial valor sentimental.
  • Insistencia en considerar a la víctima loca, estúpida o inútil.
  • Culparle de todo lo que sucede.
  • Ignorar su presencia.
  • Mirarla con desprecio.
  • Manifestar celos y sospechas continuas.
  • Dejarla plantada.
  • Nunca darle explicaciones de nada.
  • Mentirle.
  • Inducirle al suicidio y/o amenazarle con suicidarse él.
  • Tratarla como a una niña pequeña.
  • Elogiarla y humillarla alternativamente.
  • Hacerle regalos y luego quitárselos.
  • Exigirle que adivine sus pensamientos, deseos o necesidades.
  • Revisar sus cajones y pertenencias.
  • Abrir la correspondencia personal y escuchar las conversaciones telefónicas.
  • Abrir los mensajes del correo electrónico, Messenger, redes sociales, etc.

También para el maltrato social existen indicadores:

  • El maltrato verbal en presencia de terceras personas, el control de las relaciones externas (familia, amigos, llamadas de teléfono).
  • Sabotea los encuentros familiares.
  • Impide que lo acompañes a actividades o impone su presencia a la fuerza.
  • Se hace la víctima en público diciendo que ella lo maltrata.
  • Incluye el control constante de las actividades y provoca que la víctima se auto-aísle para no enfurecer al maltratador y así evitar “ponerse en evidencia” ante amigos y amigas o familiares.
  • La víctima pasa a rendir cuentas de cada movimiento.

Por último, hay que entender cómo se desarrolla la violencia, en qué consiste el denominado “ciclo de la violencia”. Leonor Walker (1979) lo explicó en 3 fases:

 

  • Fase de la acumulación de tensión: se destruye la comunicación, la tensión crece, ella intenta calmar la situación.
  • Fase de explosión violenta: abusos, intimidación, amenazas, acusaciones, agresiones verbales, psicológicas, físicas y /o sexuales.
  • Fase de “Luna de miel”: se prometen cambios, “no volverá a pasar”, se pide perdón, ya no hay agresión, él se muestra cariñoso y amable.

 

Para poder sanar las repercusiones psíquicas del maltrato hay que realizar un proceso psicológico complejo, en el que una buena terapia puede servir como punto de partida para acompañar el proceso de la víctima. El caso de Edda es un ejemplo de cómo se puede salir de una situación de violencia machista, por difícil que parezca al principio. En nuestro caso, como profesionales, nos resultan fundamentales las aportaciones de investigadoras feministas y del propio movimiento.

Nos queremos vivas, nos queremos sanas, nos queremos bien.

 

MATERIALES COMPLEMENTARIOS:

Guía de los buenos amores

No te líes con los chicos malos

Los vínculos amorosos (Fina Sanz)

Claves feministas para el empoderamiento de las mujeres (Marcela Lagarde y de los Ríos)

TESTIMONIO DE EDDA:

Testimonio de Edda, parte 1: “Soy una yonqui”

Testimonio de Edda, parte 2: “Recaer”

Testimonio de Edda, parte 3: “De viaje”

«Recaer»

Edda es una paciente de Idealoga Psicología. Llegó a la consulta por problemas de pareja y descubrió que estaba viviendo una situación de violencia machista. Escribir lo que sentía le ayudó a identificar su problema. Ahora comparte esos textos que escribió en tres partes: el primero al poco tiempo de tomar la decisión de separarse, el segundo meses después y el último en la actualidad. «Lo escribí para mí. Pero lo comparto feliz por si a alguien le aporta», dice Edda. Este es el segundo de sus tres textos:
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El carrusel de sentimientos y emociones. La montaña rusa de estados de ánimos y pensamientos. La mente intentando poner orden en las tripas, que se rebelan. La disociación que ha estallado por los aires.

Los meses anteriores de calma, frialdad, eficacia, eficiencia, decisiones, pensar, hacer, actuar, ejecutar, resolver, siguiente, resolver, siguiente, resolver, resolver, resolver…

Lo estoy haciendo bien, estoy muy bien, lo estoy haciendo muy bien. Estamos muy bien. Así debe de ser. ¡No era tan difícil! Decidir, ejecutar, hablar, analizar. Mucha mente, mucha lógica, mucho análisis, poca pena. La metadona funciona, parece.

Y puf, se esfuma.

Ansiedad, llorar, no poder pensar, no poder hacer, solo llorar, que alguien se ocupe de mi vida por favor. De mi casa, de mi hijo, de mi curro. Yo no puedo. Yo solo puedo llorar y esperar a que llame, a que escriba, a saber de él. Ha invadido mi vida, mi cuerpo, mi mente, mi pensamiento, mis tripas, mi tiempo, mis ganas, mi ilusión.  Estoy pero no soy. Quién soy??

Dónde estoy?? Donde está todo el trabajo anterior? Las convicciones, los análisis, la alegría, el alivio, el saber que avanzo, el saberme fuerte.

Un roce de piel, un polvo, una noche de sexo y me volatilizo. Dejo de ser y de estar en mi vida. Ya solo quiero vivir agazapada en el huequito de su vida que él decida, sin molestar.

Parecía una buena idea buscar con quién follar, así sin más.

Pero no. Si me rozan, me destruyo. Si me gusta, desaparezco. Aun no puedo volver a probar las drogas.