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El programa de Idealoga para HP recibe el premio Ignasi Fina de salud laboral

El Programa Global de Salud Psicológica, desarrollado por Idealoga para la compañía tecnológica HP, ha recibido el premio Ignasi Fina a la salud laboral, entregado por el Ayuntamiento de Barcelona.

Este premio supone un importante reconocimiento dentro del sector. Se convoca anualmente y premia las experiencias de éxito en la prevención y la seguridad en el trabajo. Rinde homenaje a Ignasi Fina, médico y político barcelonés especializado en medicina laboral y salud pública.

Programa Global de Salud Psicológica para HP 

El programa, que se implantó en 2011, consiste en un servicio de atención psicológica para los empleados y empleadas de la compañía, en sesiones atendidas por el equipo de Idealoga en sus propios centros de trabajo. Además, se realizan acciones de vigilancia de la salud psicológica en colaboración con el servicio médico de la empresa: durante los reconocimientos médicos se ofrece la posibilidad de realizar una prueba de salud psicológica.

Con este programa se busca dotar a los participantes de habilidades y herramientas para afrontar los retos y dificultades que se le presentan, tanto dentro como fuera de su centro de trabajo.

Más información:

La empresa HP recibe el premio Ignasi Fina a la salud laboral (La Vanguardia)

Premio Ignasi Fina de Salud Laboral

Taller sobre “Familias inteligentes”

Continuando con sus talleres prácticos para profesionales “Neuronas y Tornillos”, Idealoga Psicología presenta su taller “Familias inteligentes. Aplicación práctica de parentalidad positiva”, que se celebrará el sábado 10 de junio de 10 a 14 horas.

El taller está impartido por Antonio Ortuño Terriza, Psicólogo Clínico especialista en Infancia y Adolescencia y Terapeuta Familiar. Lleva desde 1990 asesorando a familias, tanto desde el ámbito público como privado, para que puedan ejercer sus funciones parentales de una forma respetuosa, positiva y con buenas prácticas. Es el Director del Centro de Psicología y Asesoramiento Educativo FAMILIAS INTELIGENTES S. L., y se dedica a labores tanto terapéuticas como formativas, realizando conferencias a diferentes agentes educativos por todo el territorio nacional e internacional. Colabora con la CEAPA, la Dirección General de Familias del Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales…

CONTENIDOS:
• Parentalidad positiva: funciones parentales.
• Presentación de la técnica del semáforo inteligente: la autoridad empática, habilidades para negociar, el traspaso de la responsabilidad.
• La brújula de los conflictos.
• Las habilidades parentales: evaluación y pautas educativas.
• Aplicaciones educativas del semáforo inteligente.

DATOS BÁSICOS:

Fecha: sábado 10 de junio de 2017
Horario: de 10 a 14 horas.
Lugar: Colaboratorio Acacias. Paseo de las Acacias 3, 1ºA, 28005 Madrid / Metro y Renfe: Embajadores / Autobuses: C1, 27, 34, 36, 116, 118, 119
Precio: El precio del taller es de 30 
Más información o dudas: jacoboblanco@idealoga.org

INSCRÍBETE AQUÍ: 

 

Curso Terapia Breve aplicada a colectivos en riesgo de exclusión social

AMPLIACIÓN DEL PLAZO DE INSCRIPCIÓN. ¡¡ÚLTIMAS PLAZAS!!.

Curso de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID (UAM), válido para 3 CFU.

Taller destinado a profesionales y estudiantes de psicología, educación y materias relacionadas con la intervención social, que quieran aprender herramientas concretas de trabajo en contextos terapéuticos y no terapéuticos con personas en riesgo de exclusión social.

Fechas: 29 y 30 de Marzo – 5, 6, 20 y 27 de Abril

Horario: de 15,30 h. a 20,30 h.

DÓNDE:

Universidad Autónoma de Madrid.

IMPARTIDO POR:

Dr. José Manuel Martínez García. Profesor titular del departamento de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid.

Ivan Pezzotta. Psicólogo psicoterapeuta especialista en terapia breve.

Equipo Técnico de Idealoga S. Coop. Mad.

PRECIO:

El precio del curso es de 125 €, con posibilidad de solicitar beca.

INSCRIPCIÓN e INFORMACIÓN:

www.uam.es – UAM cursos de corta duración. Psicología

idealoga@idealoga.org    –    Telf.: 622 006 155

Plazo de inscripción hasta el 27 de Marzo 2017.

 

Vínculo de pareja. ¿Qué hace que una relación de pareja merezca la pena?

Vínculo de pareja. ¿Qué hace que una relación de pareja merezca la pena?

La relación de pareja la podemos definir, de forma general, como la unión de dos personas con un proyecto común, en un momento temporal determinado, donde se satisfacen o cubren necesidades personales.

¿Qué deseos o necesidades satisfacemos en el seno de la pareja? Algunos de los más importantes son:

Afectivo-sexuales. Los vínculos afectivos y la sexualidad son aspectos fundamentales en las relaciones de pareja, los vínculos cálidos con expresión de afectos positivos como caricias, ternura, complicidad sutil pueden ser uno de los pilares de la pareja.

Seguridad. La sensación de tener un lugar donde refugiarse u otra persona a la que acudir en caso de dificultades como una enfermedad o problemas económicos.

Valoración. El reconocimiento de aspectos interesantes y satisfactorios, la valía, o las habilidades de uno o una misma, por parte de la otra persona, puede ser un aspecto fundamental en la relación.

Tener hijos o hijas. El deseo de tener descendencia y dar vida, el deseo de cuidar de otras personas.

Regulación emocional. La otra persona puede ser una fuente de regulación, de disminución de la tensión, del estrés, de las preocupaciones cuando uno o una misma no consigue disminuir la tensión emocional o el estrés.

Uno de los factores determinantes que hace que sintamos que el estar en pareja merece la pena es tener la sensación subjetiva de que ganamos más estando en la relación que fuera de ella, es decir, cubrimos más necesidades con la pareja que sin la pareja.

¿Qué dificultades pueden hacer surgir la sensación de que se gana menos con la pareja que sin ella? Pueden surgir dos dificultades fundamentales:

  1. Los miembros de la pareja tienen grandes diferencias en sus deseos o necesidades y como consecuencia alguna de las partes (o ambas) puede percibir que no cubre necesidades básicas.
  2. Las expectativas o ideales de alguna de las partes (o ambas) son demasiado elevados y hacen quedar en falta (tener la sensación de que nos falta algo, de una forma difusa) e insatisfacción continua. En nuestra infancia y adolescencia podemos generar un ideal de pareja donde depositamos todas las esperanzas de obtener lo que deseamos y necesitamos, sin embargo, esto es imposible debido a que las personas tenemos diferentes grados en las necesidades y deseos básicos.

Algunas de las formas de intervenir sobre estas dificultades que pueden surgir en la pareja son:

  1. Reconocer nuestras necesidades, preguntarnos ¿qué necesidades tengo? ¿en qué grado? ¿cuáles son más importantes para mí?
  2. Expresar esas necesidades a la pareja, transmitirlas, explicarlas.
  3. Reconocer las necesidades de la pareja, preguntar por ellas, entenderlas.
  4. El continuo encuentro y desencuentro de las necesidades y deseos humanos nos obliga a negociar continuamente, a expresar lo que necesitamos, a escuchar a la otra persona y lograr encontrar cierta satisfacción por ambas partes.

 

Eduardo Villalobos. Idealoga Psicología.

Terapia de pareja: reflexiones y claves…

El pasado 19 de Noviembre, y de la mano de Carmen Benítez Méndez  (psicóloga, psicoterapeuta y miembro supervisora y didacta de la AETG), llevamos a cabo en Idealoga Psicología el taller de Neuronas y Tornillos dedicado a la terapia de pareja titulado: Cuando un “parasiempre” se tambalea. El taller estaba orientado a profesionales de la psicología que quisieran ampliar sus conocimientos en terapia de pareja.

 

Durante la sesión, se dedicó la primera mitad a hablar de la importancia y los aportes que realiza la mirada Gestalt a la materia. Especial énfasis tuvo la idea de que a la hora de reparar hay que tener en cuenta que el Todo está en la parte y la parte en el Todo; por lo que un cambio en una parte supone un cambio en el Todo. Esta idea permite entender que no es necesario la reparación de todas y cada una de las heridas para acercarse al bienestar, pues pequeños pasos tienen repercusiones importantes.

 

Además, se habló del “análisis transaccional”, donde la ponente esbozó los dos niveles que tiene la comunicación: analógico (lo que se dice) y digital (cómo se dice). Esto cobra especial relevancia dado que en la pareja suele haber tal grado de intimidad que el nivel relevante es el digital, perdiendo algo importancia lo analógico. Dentro de este análisis, vimos que en la pareja se pueden dar situaciones que rompen el equilibrio entre las partes, de modo que uno de los miembros puede adoptar diferentes papeles o estados: “Estados del yo padre” (que dicta lo que hay que hacer, todo lo relacionado con las normas), “estados del yo niño” (donde la reacción es guiada por impulsos o emociones) o “estados del yo adulto” (donde los prejuicios desaparecen, y los sentimientos son maduros). Los dos primeros son estados que se enganchan entre sí y limitan la capacidad de la pareja de salir de la crítica y la queja; el tercero permite desarrollar una relación igualitaria.

 

Durante la segunda mitad, se planteó la pregunta “¿para siempre o mientras tanto? Se habló de “lo íntimo” y “la norma social”. En pareja se renuncia a un sueño individual a favor de un sueño compartido, hay quien esto le supone un problema porque todo no cabe y pueda pasar factura a la pareja. La pareja necesita cultivar su diferencia (lo íntimo) y existir socialmente (la norma). La mezcla de cómo la pareja combina ambas cosas será su firma de identidad.

 

Llegados a este punto, se plantearon cuales pueden ser algunas bases del amor de pareja. El amor se presenta como una meta, a pesar de que al comienzo sea todo pasión, no se comienza a instalar hasta pasado un tiempo. No es tanto un sentimiento sino la actitud de aceptar a la otra persona tal y como es, resistiendo a nuestros deseos de cambiar, renunciar al ejercicio de poder, etc.

 

Por último hablamos del  intercambio de dar y recibir que ocurre en la pareja. Dar nos hace sentir mejores y nos permite exigir. Recibir nos pone en situación de dependencia y por ello nos gusta menos. La persona que solo da, adquiere un “derecho” fantaseado de una retribución. Quien solo toma se siente inferior y con la obligación de compensar. De este modo, se diferencia entre “el buen dar” y “el buen tomar”.

 

  • El buen dar:

Consiste en solo dar lo proporcional a lo que el otro puede devolver.

Dar desde un adulto a otro adulto, entre iguales.

Lo incondicional perturba el equilibrio.

No podemos dar a la fuerza porque le quitamos dignidad a la otra persona.

Cuando damos no debemos exigir compensaciones.

Dar cosas sin valor no es dar, es descartar. Si la otra persona toma lo que una deja no genera deuda.

A veces dar es una forma de nivelar algo antiguo que hemos recibido y no hemos podido retribuir.

  • El buen tomar:

Quien toma más de la cuenta en algún momento está dejando a alguien sin nada.

No debemos tomar cosas que no valoremos.

No debemos enmascarar el tomar algo como si estuviéramos dando.

Antiguas carencias pueden dejar marca en el tomar y la sensación de que nunca es suficiente.

 

También se habló de la sexualidad, la intimidad, la convivencia, las modalidades de relación y un largo etcétera. Sin lugar a dudas, la sesión fue muy enriquecedora. Lo aquí recogido no es más que una muestra de lo compartido, que sirvió para asentar conocimientos, plantear nuevas incógnitas y debatir acerca del extenso campo que supone la terapia de pareja. Incorporar el enfoque Gestalt al Sistémico permite a las personas profesionales de la psicología ampliar el abanico de herramientas del que disponen para ofrecer un mejor servicio.

Taller sobre “Intervención en Duelo”. ÚLTIMAS PLAZAS.

Idealoga Psicología continúa el ciclo de talleres prácticos para profesionales “Neuronas y TornillosEn febrero presentamos el taller sobre INTERVENCIÓN EN DUELO.

Son talleres breves que nos permiten aprender de profesionales con una larga e interesante trayectoria profesional. Están centrados en la transmisión de las claves prácticas que no se aprenden en los libros, sino en el ejercicio diario de una profesión.

Impartido por Cristian Ochoa Arnedo, especialista en Psicología Clínica y experto en Psico-oncología. Doctor y Profesor Asociado en el Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona. Ejerce como tutor de residentes de psicología clínica (PIR) en el Hospital Duran i Reynals y de profesor en diversos master en psicología clínica y de la salud. Actualmente es vice-presidente de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR) y Vocal de la Junta de Gobierno del Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya (COPC).

El duelo entendido como el proceso que atraviesa una persona ante la muerte de un ser querido, a pesar del sufrimiento que conlleva, puede convertirse en una experiencia que abra el camino a cambios positivos en la persona y en sus relaciones.

El taller nos permitirá aprender pautas, herramientas, técnicas e ideas prácticas para mejorar nuestra práctica profesional a través del trabajo desde las potencialidades y fortalezas de las personas que acuden a nuestros servicios/consultas y se tratarán los siguientes puntos clave:

          El duelo normal: comprender el proceso de elaboración de la pérdida.
          Facilitar el duelo no complicado: las tareas del duelo
          Reacciones anormales: el duelo complicado.
          Videos de sesiones de trabajo con dos casos reales: muerte de un referente vital y muerte           perinatal. Técnicas avanzadas.

Fecha: viernes 10 de febrero de 2017

Horario: de 16 a 20 horas.

Lugar:

Colaboratorio Acacias.Emociones-Positivas

Paseo de las Acacias 3, 1ºA, 28005 Madrid

Metro y Renfe: Embajadores

Autobuses: C1, 27, 34, 36, 116, 118, 119

PRECIO

El precio del taller es de 30 

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN

MÁS INFORMACIÓN O DUDAS:

Escribir un mail a eduardovillalobos@idealoga.org

Malestar en las discusiones. El triángulo dramático.

Las discusiones son una forma de comunicación en la que habitualmente tomamos un tipo de rol específico y esto nos puede producir malestar. Cuando pensamos o hablamos contamos historias propias, a nosotros y nosotras mismas y a los y las demás, dando significado a nuestro día a día. En estas historias se buscan personas aliadas que nos entiendan y apoyen.

Cada cual se puede ver como una víctima, como una persona acusadora o como un persona salvadora-juez. Generalmente, Nos vemos como víctimas, aquellas personas que nos generan malestar son acusadoras; cuando se lo contamos a alguien le pedimos que sea una persona salvadora-juez.

Tenemos pues, los tres puntos que forman el triángulo: Se da un juego en el que las personas implicadas van cambiando de papel, moviéndose entre víctima, persona acusadora y persona salvadora. Un ejemplo claro son las típicas discusiones de pareja:

 

– ¡Has vuelto a dejar el baño hecho unos zorros! (persona acusadora)

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– No he tenido tiempo de limpiarlo porque tenía que hacer la cena (víctima)… encima que cocino para ti y para mí, no me digas que eres incapaz de quitar un par de pelos en lugar de estar en el sofá. (persona acusadora)

– ¿Perdona? Pero si he bajado a hacer la compra (víctima) mientras tú estabas de cañas (perosna acusadora). De no ser por mí no habría nada en la nevera ahora .(persona salvadora)

 

Durante este bucle nos enganchamos de manera inconsciente y continuar solo empeora la situación. Pero lo más importante es que oculta los verdaderos motivos del malestar. La sensación de falta de implicación, fatiga, demanda de atención, etc. no se expresan abiertamente porque puede resultar doloroso. Es más fácil pensar en el otro como una persona acusadora y en nosotros o nosotras mismas como una víctima que comenzar a ser personas salvadoras.

Cuando estos casos se dan con demasiada frecuencia, es recomendable buscar ayuda para cambiar esta forma de relacionarnos. Conseguir integrar es mostrar que somos victimas que acusamos y podemos salvarnos mutuamente. Es el primer paso para poder hablar de esos sentimientos más profundos que sustentan estas discusiones habituales.

Jacobo Blanco. Idealoga Psicología.

Psicología del Humor: reflexiones y claves…

A principios de los 90 José el de la Tomasa, cantaor jerezano, fue a visitar a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla a su amigo Beni de Cádiz, artista gaditano reconocido por su ingenio y buen humor. A Beni lo habían intervenido a vida o muerte de una afección cardíaca. Al entrar en la sala, José ve a su amigo Beni con el torso y las vías respiratorias llenas de cables y de tubos, se dirige a él y le pregunta: “Beni, ¿qué tal estás?”. Éste le responde: “Aquí estoy, que parezco un cuarto de baño sin alicatar”.

 

El humor es tratado en ocasiones como una cuestión frívola o de segundo orden y ha sido excluido de muchas de las cosas importantes de la vida porque las consideramos serias. La risa no está permitida en muchos lugares. En la escuela nos pueden expulsar de clase antes por reírnos que por enfadarnos, en el trabajo las cosas serias no se deben tratar con humor, en la iglesia, en las noticias y en otros ámbitos el humor aparece como algo inapropiado.

 

Sin embargo, durante el taller sobre Psicología del Humor que nos impartió  José Ángel Medina, profesor de Psicología de los Grupos de la Universidad Complutense y estudioso de este tema, pudimos observar como el ser humano se ha dotado de una herramienta compleja, que como vemos en la anécdota más arriba, es algo más que un simple acto de ingenio o un juego para divertirnos. El humor, entre otras funciones, nos sirve para dar una solución alternativa a situaciones que se presentan como irresolubles. Para ponerle al mal tiempo buena cara. Y para ayudarnos a hacerle frente a aquello que nos da miedo. Una búsqueda rápida por internet nos lleva a ejemplos de cómo los judíos usaban el sentido del humor para mantener el ánimo en los campos de concentración.

 

El humor favorece los comportamientos de ayuda y la cohesión social y es un potente mecanismo de influencia. Tendemos a estar agradecidos o a premiar a la gente que nos hace reír, después de una noche de risas los grupos están más unidos, cuando alguien nos hace reír estamos más dispuestos a escucharle o a hacerle caso…

 

Sabemos también que una anécdota puede facilitar el comienzo de una charla, que se puede disipar la tensión entre dos personas con una broma, que con humor se puede comunicar mejor un mensaje difícil, etc.

 

Eso sí, aunque nos llenemos la boca de elogios hacia el sentido del humor, nos pongamos pelotas y adulemos sus propiedades hasta la extenuación, también cabe recordar, y así lo hizo José Ángel, que el humor “no cura el cáncer”.

 

Es más, querer utilizar el humor para todo puede ser contraproducente. No es buena idea caer en un exceso de exigencia pidiéndonos ser ingeniosos en todas estas situaciones. El humor funciona en muchas situaciones pero no siempre; y no siempre estamos en condiciones de ser ingeniosos.  Los cómicos no están de buen humor y haciendo reír a todas horas. Este tipo de exigencias, en psicología lo sabemos bien, se pueden convertir en un hándicap para hacer uso de un buen sentido del humor.

 

Entonces, si quiero aplicar más sentido del humor a mi día a día ¿Cómo lo hago? ¿Se puede aprender? Sí, practicando. Conociendo primero la técnica y luego practicando. Durante el taller tuvimos el gusto de conocer y entender con ejemplos los diferentes recursos que se pueden utilizar para desarrollar un buen sentido del humor (también en la relación paciente-terapeuta). Pudimos comprobar como practicar la ironía, la sátira, la literalidad o la exageración nos pueden ayudar a ser más creativos/as y sacarle más punta a muchas de las situaciones cotidianas.

 

Animémonos a practicar, intelectuales muy “serios” y respetados como Freud o Victoria Camps, han concedido al humor un lugar de importancia. Victoria consideraba que “el humor es como el lubricante que hace que el engranaje de la vida no chirríe”. Freud, lo valoraba como uno de los mecanismos de defensa más elevados.

 

Anímense porque aunque el humor esté excluido de las cosas serias de la vida, podemos tomarnos la vida en serio pero no siempre ponernos serios para tomarnos la vida.

Pensamientos disfrazados de sentimientos

No hay sentimiento en el que no existan pensamientos. “Me siento fracasado”. La idea de fracaso es siempre un pensamiento. El sentimiento es de abatimiento, tristeza o descontento.

La mayor parte de los sentimientos no son en realidad sentimientos sino pensamientos “disfrazados” y considerados socialmente como sentimientos: “me siento incapaz” no es en realidad un sentimiento sino una idea una creencia que bien pudiera formularse como “creo que soy incapaz”. De esta confusión se derivan consecuencias importantes que en ocasiones acarrean problemas innecesarios.

Los sentimientos son una parte clave del bienestar, el secreto está en diferenciar la parte que hay en ellos de emoción y la que hay de pensamiento.

Cuando se confunde un pensamiento con un sentimiento, el pensamiento pasa a ser tratado como sentimiento. Y esto significa que el control que se puede ejercer sobre él es menor.

Conviene detenerse brevemente sobre algunas características relevantes de los sentimientos.

  • Los sentimientos son en buena medida difíciles de controlar directamente. Tienen una base biológica en los componentes más elementales y primitivos del organismo y contemplan una cierta autonomía de los procesos cerebrales superiores. Más de una vez te habrás puesto rojo como un tomate en contra claramente de tu voluntad. O habrás notado como te sube el ritmo cardiaco al acercarse el momento de una cita clave, cuando más querías estar tranquila. El estómago da también punzadas involuntarias ante un sentimiento de fuerte disgusto. El fuerte componente emocional de los sentimientos hace difícil su control directo.
  • Los sentimientos, por el mero hecho de ser sentimientos son considerados como auténticos, verdaderos, legítimos y no necesitan ser contrastados con los hechos. “Si lo siento así es que es así”. El sentimiento siempre aparece como algo incuestionable, como verdad.

“Mi relación va mal, hace varios meses que no nos hablamos, nos aburrimos juntos, cada vez tenemos menos intereses en común, pero siento que se va a resolver”.

Como siento que se va a resolver, espero a que se resuelva.

El pensamiento “siento que se va a resolver” se opone al estado de la relación, pero al ser tratado como sentimiento ignora la contradicción. En este caso la confusión de tomar como sentimiento lo que es un pensamiento dificulta el análisis y la posible solución.

Los sentimientos tienen más tolerancia a la contradicción que los pensamientos. Tal es así que una persona puede manifestar “presiento que me va a salir mal” y la realidad demostrar lo contrario y de ello no deducir que la afirmación era falsa ¡cómo era un “sentimiento”!. No oirás a nadie decir que he tenido un sentimiento equivocado.

  • Pueden ser momentáneos y cambiantes. Una persona puede decir: “me siento totalmente incapaz de aprobar este examen” y unos minutos después “ahora me siento capaz”, sin que haya cambiado nada.
  • Parecen inevitables. Si tengo un sentimiento no puedo evitarlo, no puedo hacer nada con él. Ya no hay nada más que decir. “Me siento bloqueado” “Tengo la sensación de que me quieres engañar”. No importa que la realidad no aporte ninguna señal.
  • En muchas ocasiones son considerados superiores a los pensamientos y a las propias acciones. El sentimiento se convierte en la medida de todas las cosas. Aparecen como el fundamento de la “sinceridad” y de la espontaneidad. “No me siento con ganas de salir”. A pesar de que la mejor manera de despertar las ganas es ponerse. “Es falso actuar como si no estuviera deprimido cuando realmente lo estoy”. Una curiosa interpretación de la sinceridad, mediada por el sentimiento, le impide poner los medios para salir de la depresión.

Cuando un pensamiento es tratado por confusión como un sentimiento no se va contrastar con los hechos, no se le va a exigir un mínimo de rigor lógico (los sentimientos no tienen por qué ser lógicos), no se va a pretender cambiarlos y no se van a considerar equivocados.

El problema viene cuando se consideran incorrectamente como sentimientos pensamientos equivocados que afectan a aspectos importantes de la vida.

Es un problema porque al considerarlos como sentimientos se les da el tratamiento que éstos gozan tal como ser incontrastables, ser verdad necesariamente y ser causa definitiva. Las posibilidades de operar sobre ellos se reducen de una manera importante -son incontrolables-.

Una equivocación puede llegar a mantenerse toda una vida si no se revisa. Si además hace daño puede afectar de forma grave a la calidad de vida. De hecho, muchas patologías no son otra cosa que errores graves sostenidos en constructos mentales centrales de la vida de una persona. Una práctica interesante es revisar los pensamientos centrales de muchas personas amargadas.

“Me siento incapaz de relacionarme con personas que no conozco”. Una persona que mantiene este pensamiento -disfrazado de sentimiento- limita el abanico de contactos y relaciones, perdiéndose por tanto la riqueza y el disfrute que le aportarían. La normal inseguridad ante una relación nueva y que le interesa la interpretará como una confirmación de su incapacidad y, en lugar de superarla, abandonará fácilmente. De hecho un incremento excesivo  de la inseguridad, causado por este pensamiento, te hace más torpe y menos interesante. La repetición de este comportamiento puede terminar configurando un mundo personal reducido e insatisfactorio.

El sentimiento no sólo no era un sentimiento sino que además como pensamiento estaba equivocado. Nadie es “incapaz de relacionarse” -las relaciones que se tienen se dan por supuestas, pero todas han pasado por un primer contacto-. Cuando una persona piensa “soy incapaz” evita las situaciones y la posibilidad de progresar en ellas. Si piensa que es un problema de mayor o menor dificultad puede abordarlas con inteligencia y dotarse de los instrumentos y habilidades que le faciliten afrontar la situación con éxito.

Fernando Cembranos. Idealoga Psicología

LA CUESTA DE ENERO ¿CÓMO AFECTA A NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO?

Tras las navidades, las consultas a profesionales en salud mental aumentan entre un 30 y un 40 %. Y es que tras las fiestas el bajón emocional es muy frecuente. De hecho, diversos estudios hablan de que la angustia, apatía o depresión asociadas a la cuesta de enero afectan a ocho de cada diez personas.

Existen distintas causas que podrían explicar estos síntomas:

  • La económica: que no sea la única causa no quita para que sea una de las más importantes. No solo es que hayamos gastado mucho dinero durante las fiestas, es que ahora, la publicidad de las rebajas nos incita a seguir gastando más. Y los precios de todo lo básico (transporte, luz, gas, comida…) suben. Llegar a fin de mes se hace literalmente cuesta arriba.
  • Vuelta a la rutina: tras la parada navideña, dejamos de ver a familiares y amistades y volvemos al día a día. La vuelta al trabajo (o aún peor, a la búsqueda de trabajo) se hace dura.
  • El aspecto físico: es más que probable que hayamos puesto unos kilos de más durante los atracones navideños. Y no nos vemos guapas ni guapos, queremos perder esos kilos que han aparecido y queremos hacerlo tan rápidamente como los cogimos. Pero necesitaremos tiempo y constancia.
  • El propio paso del tiempo: un año nuevo nos recuerda que somos efímeros, que la vida pasa, y muchas veces en enero echamos la vista atrás y nos culpabilizamos por todas las cosas que no hemos conseguido aún.
  • El clima: el invierno es más propicio a la depresión por el frío y porque los días son más cortos y tenemos menos luz.
  • La Navidad y Año Nuevo son fechas que contienen muchos significados: “cierre de una etapa y comienzo de otra”, fechas en las que “hay que ser feliz”, “fechas en las que hay que pasar tiempo con la familia”, etc. Algunas personas pueden no sentirse bien al no verse identificadas con estos significados socialmente establecidos.

 

Foto 2 artículo Eva ene. 16Estos factores provocan en muchas personas apatía, insomnio, tristeza… Pero ¿qué podemos hacer para gestionar “la cuesta de enero”?, algunas sugerencias son:

  • Normalizar: pensar que de trata de un momento emocional puntual y transitorio que va a remitir muy probablemente de manera progresiva cuando retomemos el ritmo de nuestras actividades.
  • Economía familiar: puede resultar útil planificar adecuadamente las compras y replantarnos los gastos mensuales. En lo referente a “las rebajas” evitar compras innecesarias, planificar un presupuesto y hacer una lista de artículos puede ayudar.
  • Nuevos propósitos: el comienzo de año es una buena oportunidad para plantearse nuevos objetivos y comenzar nuevos proyectos. Es importante plantearnos objetivos realistas y metas concretas. También ayuda plantearnos dichas metas desde una perspectiva proactiva: “quiero”, “necesito”, “elijo”; no desde la obligación del “debería”, “tengo que”.

Si tras una etapa de intentar gestionar la angustia, apatía o bajo estado anímico los síntomas no remiten la mejor opción es acudir a un/a especialista para poder hacer una valoración de lo que está ocurriendo.

Eva Barrio Iglesias. Idealoga Psicología.

Fotos cedidas por la fotógrafa Nathalie B.