Psicología del Humor: reflexiones y claves…

A principios de los 90 José el de la Tomasa, cantaor jerezano, fue a visitar a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla a su amigo Beni de Cádiz, artista gaditano reconocido por su ingenio y buen humor. A Beni lo habían intervenido a vida o muerte de una afección cardíaca. Al entrar en la sala, José ve a su amigo Beni con el torso y las vías respiratorias llenas de cables y de tubos, se dirige a él y le pregunta: “Beni, ¿qué tal estás?”. Éste le responde: “Aquí estoy, que parezco un cuarto de baño sin alicatar”.

 

El humor es tratado en ocasiones como una cuestión frívola o de segundo orden y ha sido excluido de muchas de las cosas importantes de la vida porque las consideramos serias. La risa no está permitida en muchos lugares. En la escuela nos pueden expulsar de clase antes por reírnos que por enfadarnos, en el trabajo las cosas serias no se deben tratar con humor, en la iglesia, en las noticias y en otros ámbitos el humor aparece como algo inapropiado.

 

Sin embargo, durante el taller sobre Psicología del Humor que nos impartió  José Ángel Medina, profesor de Psicología de los Grupos de la Universidad Complutense y estudioso de este tema, pudimos observar como el ser humano se ha dotado de una herramienta compleja, que como vemos en la anécdota más arriba, es algo más que un simple acto de ingenio o un juego para divertirnos. El humor, entre otras funciones, nos sirve para dar una solución alternativa a situaciones que se presentan como irresolubles. Para ponerle al mal tiempo buena cara. Y para ayudarnos a hacerle frente a aquello que nos da miedo. Una búsqueda rápida por internet nos lleva a ejemplos de cómo los judíos usaban el sentido del humor para mantener el ánimo en los campos de concentración.

 

El humor favorece los comportamientos de ayuda y la cohesión social y es un potente mecanismo de influencia. Tendemos a estar agradecidos o a premiar a la gente que nos hace reír, después de una noche de risas los grupos están más unidos, cuando alguien nos hace reír estamos más dispuestos a escucharle o a hacerle caso…

 

Sabemos también que una anécdota puede facilitar el comienzo de una charla, que se puede disipar la tensión entre dos personas con una broma, que con humor se puede comunicar mejor un mensaje difícil, etc.

 

Eso sí, aunque nos llenemos la boca de elogios hacia el sentido del humor, nos pongamos pelotas y adulemos sus propiedades hasta la extenuación, también cabe recordar, y así lo hizo José Ángel, que el humor “no cura el cáncer”.

 

Es más, querer utilizar el humor para todo puede ser contraproducente. No es buena idea caer en un exceso de exigencia pidiéndonos ser ingeniosos en todas estas situaciones. El humor funciona en muchas situaciones pero no siempre; y no siempre estamos en condiciones de ser ingeniosos.  Los cómicos no están de buen humor y haciendo reír a todas horas. Este tipo de exigencias, en psicología lo sabemos bien, se pueden convertir en un hándicap para hacer uso de un buen sentido del humor.

 

Entonces, si quiero aplicar más sentido del humor a mi día a día ¿Cómo lo hago? ¿Se puede aprender? Sí, practicando. Conociendo primero la técnica y luego practicando. Durante el taller tuvimos el gusto de conocer y entender con ejemplos los diferentes recursos que se pueden utilizar para desarrollar un buen sentido del humor (también en la relación paciente-terapeuta). Pudimos comprobar como practicar la ironía, la sátira, la literalidad o la exageración nos pueden ayudar a ser más creativos/as y sacarle más punta a muchas de las situaciones cotidianas.

 

Animémonos a practicar, intelectuales muy “serios” y respetados como Freud o Victoria Camps, han concedido al humor un lugar de importancia. Victoria consideraba que “el humor es como el lubricante que hace que el engranaje de la vida no chirríe”. Freud, lo valoraba como uno de los mecanismos de defensa más elevados.

 

Anímense porque aunque el humor esté excluido de las cosas serias de la vida, podemos tomarnos la vida en serio pero no siempre ponernos serios para tomarnos la vida.

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