Volvemos a la atención presencial

Estamos muy felices de anunciar que volvemos a la terapia presencial. Hemos tomado todas las medidas necesarias para evitar contagios y tener citas lo más seguras posibles. Estamos a tu disposición.

Cómo afrontar un duelo durante el coronavirus


Duelo y despedida.

Cuando se produce la muerte de una persona querida, se inicia un proceso normal que habitualmente llamamos duelo. La pérdida de alguien es un acontecimiento especialmente duro y doloroso que, normalmente, atravesamos sin necesidad de apoyo psicológico de profesionales. El dolor es nuestra reacción ante la pérdida, pero el duelo es cómo procesamos este dolor. Cuando nos dan la noticia del fallecimiento de una persona cercana, el impacto emocional es muy intenso; en los primeros momentos es lógico estar aturdido o aturdida, con falta de atención y concentración, pena intensa, pensamientos negativos repetitivos y lloros frecuentes y espontáneos.

Sin embargo, en caso de muerte relacionada con el coronavirus, al dolor y la tristeza que produce la pérdida de un ser querido, se le suma la dureza de no poder hacer un adecuado proceso de despedida. No hemos podido acompañar a esta persona querida por precaución ante el contagio. Es posible sentir angustia, irritabilidad por la impotencia, injusticia por todo lo que está pasando, culpabilidad por no haber estado a su lado y una tristeza muy intensa. Leer más

Diez claves para la convivencia y cuidados de las relaciones en periodo de confinamiento

Estos días en los que por una cuestión de protección y asumiendo una responsabilidad y compromiso social permanecemos en nuestras casas, podemos estar viviendo momentos muy hermosos, en muchos casos estamos pasando mucho tiempo con las personas que más queremos. Y esto puede ser una experiencia única y una oportunidad de estrechar lazos, fortalecer esas relaciones y disfrutar de la relación con nuestros seres queridos.

Por otro lado, esta situación de convivencia mantenida también supone un riesgo, es esperable que en estos días surjan más conflictos. Estamos compartiendo muchas horas en un mismo espacio, y estamos sometidas y sometidos a una situación que nos genera gran estrés emocional: la falta de hábitos cotidianos, el exceso de información perturbadora, las restricciones, la incertidumbre, el miedo, la tristeza, la rabia, la impotencia… eso hace que estemos más irascibles o que saltemos a la mínima.

Para mejorar la convivencia en casa, prevenir conflictos y fortalecer las relaciones, hemos de atender a varios factores, entre ellos nuestro estilo de comunicación y la esfera emocional, éste segundo aspecto lo abordaremos con mayor detalle en otro post.

Asimismo, es importante un reparto en las responsabilidades de la casa, que cada persona tenga un espacio propio, unas normas claras y precisas en los espacios comunes, etc.

Como comentábamos, conocer y manejar aspectos esenciales sobre una buena comunicación puede facilitar nuestra convivencia; ya nos lo decía Daniel Goleman, en su libro Inteligencia Emocional: “Lo que normalmente termina como conflicto comienza como un problema de comunicación, una suposición gratuita y una conclusión precipitada que lleva, a su vez, a enviar un mensaje duro, muy difícil de escuchar”.

Es por ello que te invitamos a que hagas de detective y observes la manera en que tanto tú como las personas con las que convives os comunicáis cuando estáis enfadadas/os, defraudadas/os, cansadas/os…

  • ¿Cuántas veces te has visto sermoneando y diciendo “lo que deberías hacer es… las cosas se hacen de otra manera…”, o burlándote, hablando con ironía, echando en cara o gritando frases del tipo: “pareces un/a crío/a, qué exagerada/o, no es para tanto…”
  • ¿Cuántas veces has escuchado o te han dicho “te lo dije”, “déjame a mi”?
  • ¿Y qué hay del “es que tú…” o “lo has hecho para fastidiarme, solo miras por ti…”, o el “eres un/a … (seguido de un adjetivo nada agradable)”?
  • ¿Y eso de gritar “tranquilízate y no me chilles”?

Todas estas formas y otras similares solo suponen echar más leña al fuego. Con este tipo de comunicación lo que conseguimos es que la otra persona se sienta ofendida, no escuchada, y se coloque es una posición de defensa o de ataque y se aleje de la resolución del conflicto afectando así a la relación.

Nuestra propuesta es clara: ESCÚCHATE, ESCUCHA Y PONTE EN EL LUGAR DE LA OTRA PERSONA PARA VOLVER A CONECTAR CON ÉL O CON ELLA

  1. Busca un momento adecuado para poder expresar aquello que te ha molestado. Si te encuentras muy enfadada/o es preferible que primero pares y te alejes de la fuente de conflicto, busca un lugar en calma, a solas, donde puedes relacionarte con esa emoción, te escuches y analices lo que te ha molestado.
  2. Sigue aspectos fundamentales para un diálogo respetuoso, para escuchar y conectar de nuevo con la otra persona:
  • Escucha de forma activa: mira a los ojos, haz preguntas, resume lo que has entendido.
  •  Utiliza el “YO”, o el “a mí”, a la hora de expresar tus comentarios y opiniones. “Yo me siento molesta/o cuando…”; “A mí me desagrada o me agrada…”
  •  Haz comentarios constructivos, sugiere soluciones, se amable, muestra interés. Observa tu lenguaje no verbal.
  • Centra la comunicación en un único tema. Sé concreta/o, céntrate en el aquí y el ahora. No aproveches a sacar lo que llevas guardado desde hace un mes o un año.
  •  No juegues a ser adivina/o. Antes de afirmar, sentenciar o inferir pregunta a la otra persona por lo que piensa, siente, hace… de esa forma se podrán evitar malentendidos.
  • Describe aquello que te molesta, diferenciando entre la persona y la conducta en concreto qué te ha molestado o dolido.
  •  Evita utilizar expresiones como “siempre” o “nunca” que solo son generalizaciones.
  • Por ejemplo, no tiene nada que ver “nunca me haces caso”, “siempre haces lo mismo” que “¿me puedes atender un momento, por favor?”, “me ha molestado que me dejaras solo/a recogiendo las cosas y te fueras a hablar por teléfono con tu amigo/a”.
  •  Expresa cómo te hace sentir, utilizando la primera persona. Ejemplo: “me he sentido sola/o, he sentido que no se tenía en cuenta mi opinión”
  •  Empatiza, trata de entender a la otra persona, de justificar por qué se ha comportado de esa manera, buscando una explicación que tenga en cuenta su experiencia. Por ejemplo: “Vi que no recogiste los platos, imagino que tal vez se te olvidó o se te presentó otra cosa urgente…”
  • Asume parte de responsabilidad. Una simple frase del tipo “es posible que yo no haya estado muy atento/a, o muy agradable”, ya facilita el que la otra persona adopte una posición de escucha y colaboración.
  • Plantea soluciones y alternativas. Y negocia acuerdos. Por cierto, propuestas que no quejas. Expresando lo que nos gustaría que fuera diferente apelamos por un lado al compromiso con la otra persona y por otro fomentamos una emoción más agradable al conectar con lo que deseamos.  “¿Qué te parece si establecemos turnos para elegir qué tipo de música escuchamos?”, “¿qué te parece si cada día elige uno la peli o serie que vemos?”.
  • Reforzar. Establecer un diálogo respetuoso, en el que podamos expresar nuestro malestar, pero a la vez lleguemos a sentirnos escuchadas y escuchados. Es escuchar a la otra persona y que se sienta escuchada y llegar acuerdos y cambios, requiere un esfuerzo y muchas ganas. Así que, si se logra o al menos nos vamos acercando a ello, podemos reconocernos mutuamente y estar agradecidas/os.

Muchas familias y parejas utilizan el método de la mesa de la paz, una vez a la semana, en estos momentos puede ser más recomendable una frecuencia mayor, todas las personas se sientan para compartir lo que les ha gustado de la semana o del día y aquello que les ha molestado o desagradado realizando propuestas de solución o de acuerdo.

No nos olvidemos de tener presente y tomar conciencia de que la otra persona está ahí, y tiene necesidades, igual que nosotros/as y que dialogar y expresar lo que sentimos nos ayuda a seguir construyendo la relación y fortalecerla.

El filósofo contemporáneo, Massimo Pigliucci, propone como ejercicio de salud mental, preguntarse cada día si hemos hecho algo que haríamos el último día de nuestra vida. Muchas personas lo que querríamos hacer en los últimos días de nuestra vida sería estar con las personas que más queremos. Y eso lo estamos haciendo ahora, aprovechemos para que sea un momento maravilloso.

¡¡Juntas y juntos somos más fuertes!! 

Fuentes:

“Corrígeme si me equivoco” Giorgio Nardone Editorial Herder

“Tratando inestabilidad emocional” Soledad Santiago López.  Editorial Pirámide.

“Inteligencia emocional” Daniel Goleman Editorial: Kairós

“Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales” Vicente E. Caballo Editorial: Siglo XXI

“A Handbook for New Stoics: How to Thrive in a World Out of Your Control”. Pigliucci, Massimo. The Experiment, 2019

Primera sesión gratuita y siguentes al 50% por el COVID19

Desde Idealoga Psicología aportamos nuestro grano de arena para salir lo antes posible de esta crisis provocada por el virus COVID19, y lo hacemos desde donde más podemos aportar: apoyando a las personas en esta difícil situación. Por eso, durante el Estado de alarma, ofrecemos la primera terapia psicológica gratuita y el resto al 50%.

 

Contáctanos a través de nuestro teléfono, 915211533, nuestro correo citaprevia@idealoga.org o facebook, Idealoga Psicológica y pídenos una cita.

 

Ideas Prácticas para Adaptarnos a Teletrabajar

Para muchas personas teletrabajar durante este periodo a causa del COVID-19 puede resultar complicado por diversos motivos: falta de costumbre, no disponer de espacios para el teletrabajo en el domicilio, cuidado de menores u otras personas dependientes, etc. Esta dificultad puede derivar en diversos malestares emocionales: estrés, ansiedad, altos niveles de frustración, o impotencia, etc.

 

En estos días, nuestra realidad ha cambiado sustancialmente y eso requiere que nos adaptemos del mejor modo posible, de un modo que permita afrontar emocionalmente esta situación, cuidándonos y atendiendo nuestro trabajo, y para ello es fundamental partir de dos ideas:

 

  1. Comprender y aceptar la realidad. La realidad lamentablemente es la que es. Tratar de hacer las tareas de la misma forma que lo hacemos habitualmente es contraproducente. Nuestra realidad ha cambiado y por tanto debemos aceptarlo y adaptar nuestro modo de actuar. Es imprescindible que colaboremos, no sólo permaneciendo en casa, sino que también cooperemos con las personas con las que convivimos y trabajamos.

 

  1. Planificar esta nueva situación. Nuestra vida se ha modificado sustancialmente y este cambio conlleva un proceso de adaptación. Para que ese proceso sea eficaz requiere planificación. Vamos a modificar nuestras rutinas y, por lo tanto, hemos de organizar bien lo que podemos hacer, cuándo y cómo hacerlo. Planificar cuando trabajamos, cómo lo hacemos, de qué manera, en qué espacios, etc. es de vital importancia para esa adaptación.

 

Planificación para poder teletrabajar del modo más eficiente posible

  • Lo primero a considerar, si no lo tenemos, es definir y buscar un lugar de trabajo en el hogar. Este lugar de trabajo debe ser un espacio donde podamos realizar nuestras tareas de un modo en el que podamos disponer de un mínimo de comodidad y tener las menos distracciones posibles. Debemos procurar no trabajar fuera de ese espacio físico para mantener todo lo posible nuestra capacidad de rendimiento; algo que va a redundar en nuestra satisfacción y motivación; y para evitar que todo nuestro hogar se vaya convirtiendo poco a poco en entorno laboral. En los casos que sea posible, evita que este lugar de trabajo sea también un lugar donde vas a pasar tu tiempo de ocio estos días.

 

  • Una vez que hayamos decidido el lugar de trabajo debemos adaptarlo a nuestras necesidades. No debemos tener miedo a hacer unos cambios (mover una mesa, de lugar, cambiar un ordenador de sitio, quitar un mueble, etc.). Recuérdate a ti mismo que es una medida temporal y que lo importante ahora es adaptarse. Es recomendable hacer estas adaptaciones desde el principio, sin preocuparnos porque si no funciona luego lo podemos revertir.

 

  • Planifica un horario de trabajo que se ajuste a tu realidad. Ten en cuenta que, en la oficina, no debes ajustar horario de trabajo y realidad ya que el entorno es 100% laboral. Pero en este momento esto se mezcla con otros factores personales. Por tanto, a la hora de definir tu tiempo de trabajo hay que tener en cuenta no solo necesidades laborales, personales o familiares, sino que hay que conjugarlas:

 

  • Si no compartimos vivienda debemos establecer un horario rígido de trabajo que nos permita poder cuidarnos en otras áreas (ocio, hábitos, contacto social, etc.) fuera de ese horario.

 

  • Si compartimos vivienda con pareja, familia, amistades, etc. es imprescindible que cada persona comunique cuáles son sus necesidades laborales (de horario y ambientales) en una actitud abierta y flexible que permita llegar a un acuerdo en el que todas las partes puedan realizar su trabajo.

 

  • En el caso habitual de que compartamos vivienda con pareja y menores a cargo hay que llegar igualmente a una planificación acordada de horario laboral con nuestra pareja. Es posible que ambos trabajéis y sin embargo haya que atender también a los y las menores. Es importante establecer y planificar un horario de trabajo en el que se tenga en cuenta esta necesidad. Por ejemplo, haciendo turnos de trabajo para que la persona que está trabajando pueda hacerlo dedicando su atención totalmente a esta tarea y, cuando nos toque cuidar a los y las menores estaremos cuidando también a nuestra pareja facilitando su trabajo.

 

  • Cumple el horario de trabajo firmemente. Trabaja cuando lo hayas planificado y no lo hagas cuando no toque hacerlo. No mezcles espacios temporales, sigue un horario, de este modo te será mucho más fácil desconectar del trabajo, aunque no hayas salido de casa.

 

  • Evita distracciones cuando estés trabajando, especialmente aquellas que no tendrías en tu lugar del trabajo. Del mismo modo que en la oficina no te levantas continuamente a la nevera, procura no hacerlo tampoco ahora. En el caso de tener criaturas en casa, ésta va a ser en muchos casos una distracción inevitable por lo que es importante ser muy disciplinada controlando otras distracciones o no teniendo acceso a ellas en los periodos de trabajo (whatsapp, redes sociales…).

 

También hay que tener en cuenta que para poder trabajar bien es necesario que nos sintamos bien:

  • Ajustar nuestra autoexigencia. No es realista exigirnos rendir a los mismos niveles que cuando estamos en nuestro lugar de trabajo. Recuerda que la realidad ha cambiado drásticamente, y todo cambio requiere un tiempo de adaptación. De hecho, en circunstancias de este tipo los primeros días son de orientación. Por lo que es posible que estemos más perdidos y que luego podamos mejorar nuestra capacidad de trabajo. El rendimiento a los mismos niveles a los que estamos acostumbrados requerirá un tiempo de aprendizaje, un tiempo que en este momento no tenemos. De momento, nos toca aceptar que lo vamos a hacer lo mejor que podemos, dentro de lo posible. Autoexigirnos en exceso y juzgarnos negativamente porque no rendimos igual, aumentará nuestros niveles de malestar emocional, estrés y ansiedad. Conviene tratar de hacer el máximo posible dentro de estas condiciones, y si lo hacemos, reconocérnoslo.

 

  • Aplica algunos consejos sencillos para mantener el rendimiento y la motivación:

 

  • Al inicio del día anotar en un post-it las tres tareas que queremos hacer sí o sí y colocarlas visiblemente en nuestro lugar de trabajo. Deben ser tres tareas viables, alcanzables. Y es importante establecer un compromiso con nosotros mismos de realizarlas. Si nos ayuda podemos priorizarlos y empezar por estas tareas.

 

  • Llevar una lista de tareas realizadas. Al igual que llevamos una lista de tareas pendientes, está comprobado que mejora nuestra autoestima y nuestra motivación llevar una lista de las tareas realizadas en un documento accesible que pueda consultar cada vez que cumplimento una acción.

 

Y por último, es imprescindible que no olvidemos cuidarnos en otros aspectos fuera de lo laboral:

  • Aunque no vayas a salir de casa, cuida tu imagen e higiene personal para sentirte mejor y vístete aunque sea de una manera cómoda. Es una manera de hacer una separación mental de espacios y tiempos.
  • Cuidar la alimentación y no consumir de un modo diferente al que haríamos habitualmente.
  • Procura tener contacto social con tus amistades, familia, etc. Tienes diversos medios de telecomunicación a tu alcance. Procura ser creativo y generar nuevos espacios sociales.
  • Haz ejercicio físico en casa, se una persona activa.
  • Proporciónate y respeta un tiempo para tu ocio y para tus hábitos personales.
  • Evita la sobreinformación de la situación actual. Ésta puede ser muy nociva y provocar sensaciones de desasosiego que son absolutamente contraproducentes. Información sí, pero la justa.
  • Aprovecha esta nueva situación que sabemos que será temporal para hacer cosas y disfrutar de momentos que casi nunca podemos vivir por el ritmo y organización de vida que solemos desarrollar. Busca la complicidad de quien te acompaña.
  • Recibe luz natural mínimo 20 minutos al día.
  • Duerme un número de horas adecuadas.
  • Y, muy importante, no pierdas el sentido del humor.

 

Recomendaciones para un Afrontamiento Psicológico Eficaz ante el Coronavirus

En situaciones donde percibimos una amenaza para nuestro bienestar (físico y/o psicológico), es normal (y esperable) sentir preocupación, incluso miedo. Son emociones que nos ha permitido la supervivencia como especie. Estas emociones nos permiten seguir pensando y actuando de un modo controlado y a la vez estar preparados y preparadas para dar una respuesta rápida y eficaz si es necesario.

No es un problema sentir miedo en situaciones de incertidumbre como en la que estamos. El problema viene cuando ese miedo se convierte en pánico.

¿Y cómo se convierte el miedo en pánico?

De un modo bastante rápido y sencillo: por la evolución de la propia situación. Si al miedo al coronavirus o sus consecuencias, le añadimos:

  • Exceso de información, en muchos casos confusa, poco rigurosa, sensacionalista o sobredimensionadora,
  • falta de experiencia en situaciones similares,
  • una gran inseguridad y despersonalización como consecuencia de conductas colectivas impulsivas e irracionales
  • y la posibilidad de un gran impacto por el suceso en diferentes niveles (salud, economía, relaciones, estilo de vida…).

Con estos ingredientes tenemos el pánico servido.

¿Qué consecuencias puede tener el pánico? Pues algo tan sencillo y a la vez tan alarmante como su contagio (el pánico se contagia rápido) y, por ende, la emisión de conductas impulsivas e irracionales (con todas sus implicaciones).

¿Y qué puedo hacer? Una vez que se ha desatado el pánico estamos bastante limitadas y limitados. De hecho, en este caso es posible que también te veas contagiada o contagiado, porque tendemos a hacer lo que hace el grupo. Por ejemplo, si todo el mundo va al supermercado a comprar comida y papel higiénico como si viviera con una tribu en casa, pues yo, aunque solo sea una persona, compraré para dos tribus.

Además, se produce otro efecto que complica aún más la situación: el pánico no solo se contagia, sino que con cada contagio tiende a aumentar en intensidad.

Por ello, debido a la incertidumbre que ocasionan este tipo de situaciones, debemos prestar atención también a los cuidados de la salud emocional con la finalidad de reducir en la medida de lo posible situaciones de alarma que nos afecten de forma innecesariamente intensa y que nos generen un malestar excesivo o pánico.

Siguiendo las indicaciones del Colegio Oficial de Psicólogos proponemos una serie de recomendaciones.

 

¿Cómo cuidar mi salud emocional y afrontar la alarma social y psicológica?

Identifica si tienes un nivel de alerta emocionalmente desajustado (miedo y/o preocupación intensa, pánico, …) valorando si:

  • Estás sintiendo una serie de emociones con alta intensidad y/o persistentes como: nerviosismo, agitación o tensión, con sensación de peligro inminente, y/o pánico.
  • No puedes dejar de pensar en otra cosa que no sea la enfermedad, o la preocupación por enfermar, o porque enfermen personas queridas.
  • Necesitas estar permanentemente viendo y oyendo informaciones sobre este tema.
  • Tienes dificultad para concentrarte o interesarte por otros asuntos.
  • Te cuesta desarrollar sus labores cotidianas o realizar tu trabajo adecuadamente.
  • El miedo te paraliza y te impide salir a la calle.
  • Estás en estado de alerta, analizando tus sensaciones corporales, e interpretándolas como síntomas de enfermedad, siendo los signos normales habituales.
  • Te cuesta controlar tu preocupación y preguntas persistentemente a tus familiares por su estado de salud, advirtiéndoles de los graves peligros que corren cada vez que salen del domicilio.
  • Percibes un aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (hiperventilación), sudoración, temblores sin causa justificada.
  • Tienes problemas para tener un sueño reparador.

 

Entonces procura llevar a cabo las siguientes recomendaciones:

  • Identifica pensamientos que puedan generarte malestar. Pensar constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o se acentúen síntomas que incrementen tu malestar emocional.
  • Reconoce tus emociones y acéptalas. Si es necesario, comparte tu situación con las personas más cercanas a ti para encontrar la ayuda y el apoyo que necesites.
  • Cuestiónate: busca pruebas de realidad y datos fiables. Conoce los hechos y los datos que ofrecen los medios oficiales y científicos y evita información que no provenga de estas fuentes, evitando información e imágenes alarmistas.
  • Informa a tus seres queridos de manera realista. En el caso de menores o colectivos especialmente vulnerables como personas ancianas, no les mientas y proporciónales explicaciones veraces y adaptadas a su nivel de comprensión.
  • Evita la sobreinformación. Estar en conexión permanente no te hará estar mejor informado o informada y podría aumentar tu sensación de riesgo y nerviosismo innecesariamente.
  • Contrasta la información que compartes. Si usas redes sociales para informarte, procura hacerlo con fuentes oficiales.

 

Y lleva a cabo las siguientes pautas y tareas de autocuidado.

  • Mantén una actitud realista y positiva. Eres suficientemente fuerte y capaz.
  • Lleva a cabo los hábitos adecuados y de higiene y prevención que recomienden las autoridades sanitarias.
  • Evita hablar permanentemente del tema.
  • Apóyate en tu familia y amistades.
  • Ayuda a tu familia y amistades a mantener la calma y a tener un pensamiento adaptativo a cada situación.
  • Acude a fuentes oficiales y busque información contrastada por expertos: Ministerio de Sanidad, Colegios Profesionales Sanitarios, Organismos Oficiales, OMS, etc.
  • No contribuyas a dar difusión a bulos y noticias falsas. No alimentes tu miedo ni el de los demás.
  • Procura hacer vida normal y continuar con tus rutinas respetando las recomendaciones de las autoridades sanitarias. No olvides realizar actividades agradables y gratificantes.
  • Ten cuidado con las conductas de rechazo, estigma y/o discriminación. El miedo puede hacer que nos comportemos de forma impulsiva, rechazando o discriminando a ciertas personas.

 

Pautas de afrontamiento psicológico si perteneces a la población de riesgo según indican las autoridades sanitarias.

Sigue las recomendaciones y medidas de prevención que determinen las autoridades sanitarias. Confía en ellos y ellas porque saben lo que tienen que hacer. Tienen los conocimientos y los medios.

Para ello:

  • Infórmate de forma realista y sigue las pautas emocionales comentadas en este artículo.
  • No trivialices tu riesgo para intentar evadir la sensación de miedo o aprensión a la enfermedad.
  • Tampoco magnifiques el riesgo real. Procura ser una persona precavida y prudente sin alarmarte.
  • Si te recomendaran medidas de aislamiento, ten presente que es un escenario que puede llevarte a sentir estrés, ansiedad, soledad, frustración, aburrimiento y/o enfado, junto con sentimientos de miedo y desesperanza. Trata de mantenerte ocupado o ocupada a y conectada o conectado con tus personas cercanas y queridas.
  • Genera una rutina diaria y aprovecha para hacer aquellas cosas que te gustan pero que habitualmente por falta de tiempo no puedes realizar (leer libros, ver películas, etc.).

Desde Idealoga nos hacemos cargo de esta situación, apelamos a la responsabilidad individual para conseguir una victoria como sociedad. Os enviamos mucho ánimo y un fuerte abrazo. Hasta las situaciones más difíciles se pueden convertir en oportunidades para hacer cosas que teníamos aplazadas. Aprovechemos

“No hay que temer nada en la vida, solo tratar de comprender”. Marie Curie

EDUCACIÓN y ASESORAMIENTO en SEXUALIDADES

Talleres, cursos y procesos de asesoramiento y educación sexual

Uno de los programas que desarrollamos desde Idealoga es el Asesoramiento y Educación de las Sexualidades a la ciudadanía. Desarrollamos talleres para infancia, adolescencia y familias (madres, padres, tutore/as, cuidadoras/es).

Los talleres nos permitirán adquirir pautas, herramientas, técnicas e ideas prácticas para mejorar las habilidades de relación interpersonal, prevención de relaciones negativas, resolución de dudas, aprendizaje de estrategias e intercambio de recursos educativos.

Para ello, diseñamos e impartimos acciones formativas y procesos de acompañamiento y asesoramiento, ajustadas a las necesidades e intereses del grupo.

Si formas parte de un AFA, grupo de profesionales del ámbito educativo, social o sanitario, grupo de familias, grupo de ocio… y te interesa trabajar este tema, no dudes en ponerte en contacto con nosotras.

T 91 521 15 33

@ idealoga@idealoga.org

CLAVES PRÁCTICAS PARA EL TRABAJO CON ADOLESCENTES EN RIESGO SOCIAL

Este taller va destinado a abordar conceptos básicos relacionados con las situaciones de riesgo social, así como claves y herramientas que favorezcan a los y las profesionales el desarrollo del acompañamiento a personas que están en la etapa de la adolescencia.

Es un espacio práctico creado para compartir y exponer dudas, plantear propuestas, desarrollar ideas e iniciativas que faciliten el acercamiento y acompañamiento a aquellos y aquellas adolescentes que se encuentran ante una situación de dificultad social o riesgo.

Personas destinatarias:

Profesionales pertenecientes a entidades, colectivos o asociaciones de iniciativa social que trabajen con adolescentes (educación, ocio y tiempo tiempo libre, familiar, etc.)

Duración: 4h.

Programa:

  • Situación de riesgo social: qué es y cómo se aborda.

  • Observación, identificación de necesidades e intervención: acercamiento y acompañamiento.

  • Claves y herramientas para la intervención con adolescentes en riesgo social: propuestas, ideas e iniciativas facilitadoras.

Metodología:

Los criterios metodológicos de los que partimos son:

  • Partir de las experiencias y conocimientos de los/as participantes.

  • Perspectiva de género.

  • Construir el conocimiento entre todas las personas.

  • Ser una formación participativa, no meramente receptiva.

  • Buscar formas de aplicar las estrategias aprendidas a la realidad.

Formadora

Fátima El Shafi Rodríguez : Educadora Social, doctoranda en la Universidad Autónoma de Madrid, con formación en máster en intervención Social y máster en psicopedagogía.

Experiencia en intervención con infancia y adolescencia en diferentes recursos, sobre todo en recursos de acogimiento residencial de chicos y chicas de la Comunidad de Madrid.

Fecha y horario.

Maiércoles 10 de abril de 16:30-20:30h.

Precio:

30€.

Lugar: Colaboratorio Acacias*.

Colaboratorio Acacias*:

Paseo de las Acacias 3, 1ºA, 28005 Madrid

Metro y Renfe: Embajadores

Autobuses: C1, 27, 34, 36, 116, 118, 119

PLAZO de inscripción hasta el lunes 8 de Abril.

FORMA DE PAGO

Mediante transferencia bancaria en el nº de cuenta de Banca Populare Etica.

Titular: Idealoga, s. coop. mad.

IBAN: ES7615500001260000706523

Indicando en el concepto: “Taller jóvenes en dificultad social y nombre y apellidos de la persona participante.”

MÁS INFORMACIÓN O DUDAS:

Envía un correo a fatimaelshafi@idealoga.org

INSCRIPCIÓN Rellenar el formulario que aparece a continuación:

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TALLERES PRÁCTICOS PARA LA EDUCACIÓN DE LAS SEXUALIDADES

Idealoga Psicología continúa el ciclo de talleres prácticos para la Educación de las Sexualidades.

El equipo profesional de Idealoga desarrolla talleres de educación sexual para infancia, adolescencia y familias (madres, padres, tutore/as, cuidadoras/es), como complemento al desarrollo socioemocional y relacional de las personas. Talleres centrados en la transmisión de las claves prácticas, a través de compartir dudas, inquietudes, herramientas, entre las personas participantes y las profesionales.

Los talleres nos permitirán adquirir pautas, herramientas, técnicas e ideas prácticas para mejorar las habilidades de relación interpersonal, prevención de relaciones negativas, resolución de dudas sobre sexualidad, entendida desde un marco amplio, de nuestras hijas e hijos, etc.

Para ello, este trimestre presentamos otros dos talleres:

Taller dirigido a niños y niñas (infancia-adolescencia):

Fecha: Lunes 25 de febrero de 2019

Dos grupos de trabajo en función de la edad. Un grupo de 7 a 9 años, y otro grupo de 10 a 12 años de edad.

Horario: de 17 a 19 horas.

PRECIO: 30 € por participante.

Lugar: Colaboratorio Acacias*.

Taller dirigido a madres y padres, familiares, tutore/as, cuidadores/as, etc. (personas adultas):

Fecha: CAMBIO DE DÍA, se realizará finalmente el Lunes 18 marzo de 2019

Horario: de 17 a 19 horas.

PRECIO: el precio del taller es de 30por participante.

Lugar: Colaboratorio Acacias*.

Ambos talleres son independientes entre sí, es decir, que puedes apuntarte al taller para familias sin obligatoriedad de apuntar a tus hijos e hijas al taller de infancia, y al revés; aunque sugerimos el formato combinado de asistencia al taller de los padres y madres e hijos e hijas para aumentar la consecución de objetivos educativos de manera complementada.

*Es necesario que se inscriban mínimo 10 personas en cada taller para que se realicen.

Colaboratorio Acacias*:

Paseo de las Acacias 3, 1ºA, 28005 Madrid

Metro y Renfe: Embajadores

Autobuses: C1, 27, 34, 36, 116, 118, 119

PLAZO de inscripción hasta el 4 de febrero de 2019.

FORMA DE PAGO

Mediante transferencia bancaria en el nº de cuenta de Banca Populare Etica.

Titular: Idealoga, s. coop. mad.

IBAN: ES7615500001260000706523

Indicando en el concepto: “Taller Ed.Sexual y nombre y apellidos de la persona participante.”

MÁS INFORMACIÓN O DUDAS:

Envía un correo a beatrizcubilledo@idealoga.org.

INSCRIPCIÓN

Rellenar el formulario que aparece a continuación: 

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