El caso de Edda: un análisis técnico

Por el equipo de Idealoga Psicología

Desde Idealoga Psicología valoramos y agradecemos la valentía de mujeres como Edda, que han sido capaces de reconocerse en situaciones de violencia machista, empoderarse nombrando su realidad y hacerse portavoces ellas mismas de sus cambios. El texto que ella ha compartido, a través de nuestras redes y web, está dirigido a que otras mujeres (y hombres) se puedan reconocer en él y transformarse. Por eso, en esta ocasión, analizamos desde un punto de vista técnico su testimonio, compuesto de tres entregas: “Soy una yonqui”, “Recaer” y “De viaje”.

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Identificar que eres víctima de violencia machista es el primer paso para salir de una situación así, pero… ¿y después? Salir de un proceso como este y sanar las heridas que te deja en el autoconcepto y la autoestima no es ni mucho menos una tarea fácil. Así lo explica Edda en sus tres textos, que ella misma escribe como parte de su terapia en Idealoga Psicología y que quiso compartir con otras mujeres a través de nuestra web por si pudieran serles de ayuda.

Es importante entender la dependencia emocional que se genera en el proceso de violencia machista, debida en parte a la presión, por parte de los maltratadores, de que la mujer se aleje de su entorno afectivo. De ello surge la sensación, por parte de las mujeres, de necesitar a esa persona para ser feliz, para sentirte bien. Durante mucho tiempo el maltratador machista ha provocado tal situación de tensión, de malestar, que cuando aflojaba la presión, produce alivio. Pero el alivio no es bienestar ni felicidad; el alivio viene después de una situación de tensión o de angustia.

Existen numerosas teorías que explican la dependencia generada en una situación de violencia machista. Este es un breve repaso por algunas de ellas:

  • Teoría de la indefensión aprendida  (Seligman,1975; Walker, 1979): la persona que durante un largo período de tiempo sufre maltrato de forma impredecible e incontrolable llega a un estado de indefensión que hace más probable su permanencia dentro de la relación. Asimismo su malestar, apatía, falta de motivación, etc… interfieren en su proceso de toma de decisiones.
  • Teoría de la unión traumática (Dutton y Painter, 1981): esta teoría explica el vínculo emocional que se establece entre dos personas cuando una de ellas provoca maltrato intermitente en la otra.
  • Modelo del castigo paradójico (Long y McNamara, 1989): este modelo explica que la permanencia de la situación de maltrato se debe a las contingencias de reforzamiento que se establecen en función de un patrón cíclico de interacción que está consolidado en el tiempo en cinco fases:
      1. Formación de la tensión
      2. Descarga de la tensión por el maltratador
      3. Escape de la víctima
      4. Arrepentimiento del agresor
      5. Vuelta de la víctima a la relación.
  • Modelo de la intermitencia (Dutton y Painter, 1993): las víctimas de maltrato pueden devaluarse e idealizar al agresor debido a la diferencia de poder entre la víctima y el agresor, así como la intermitencia extrema entre el buen y el mal trato.

Como explica Edda en sus textos, la separación de la pareja es un paso importante, pero no es el único ni el último. Analizar y contar lo ocurrido y vivido, identificar las violencias por sutiles que sean, aprender a amarnos, confiar en nosotras, aprender a poner límites, pedir ayuda, generar apoyos, conectar con nuestros deseos y necesidades o reparar y sanar el daño recibido son algunas de las claves que debemos trabajar. Edda refleja también su angustia al descubrir, tras la separación, el riesgo que tiene de reproducir lo vivido. El miedo a necesitar un hombre para sentir que vale.

Otra de las claves fundamentales en este tipo de procesos es identificar la violencia. Existen diferentes tipos de violencia:

  • Violencia física: empujones, bofetadas, golpes, pellizcos, mordiscos, palizas.
  • Violencia psicológica: amenazas, vejaciones, coacción verbal, insultos, aislamiento, descalificación, órdenes, privación de libertad, ridiculización, destrucción de objetos, desautorización, control del dinero, manipulación afectiva.
  • Violencia sexual: cuando te imponen una relación con tu cuerpo que tú no quieres por cualquier motivo.
  • Violencia económica: estar fuera del control económico de los recursos familiares y tener que pedir dinero para los gastos comunes, en lugar de compartir trabajos, tareas y recursos. También es control económico no consultar a las mujeres sobre los grandes gastos e inversiones del dinero familiar.
  • Violencia simbólica: reproducir los roles sociales, el status y las asignaciones asimétricas de género que la sociedad reconoce. Es una violencia que pasa desapercibida pues se alimenta de las creencias y la cultura popular.

En el caso de la violencia psicológica, existen una serie de indicadores que ayudan a detectarla (como se refleja en la Guía de los buenos amores):

  • La destrucción de objetos con un especial valor sentimental.
  • Insistencia en considerar a la víctima loca, estúpida o inútil.
  • Culparle de todo lo que sucede.
  • Ignorar su presencia.
  • Mirarla con desprecio.
  • Manifestar celos y sospechas continuas.
  • Dejarla plantada.
  • Nunca darle explicaciones de nada.
  • Mentirle.
  • Inducirle al suicidio y/o amenazarle con suicidarse él.
  • Tratarla como a una niña pequeña.
  • Elogiarla y humillarla alternativamente.
  • Hacerle regalos y luego quitárselos.
  • Exigirle que adivine sus pensamientos, deseos o necesidades.
  • Revisar sus cajones y pertenencias.
  • Abrir la correspondencia personal y escuchar las conversaciones telefónicas.
  • Abrir los mensajes del correo electrónico, Messenger, redes sociales, etc.

También para el maltrato social existen indicadores:

  • El maltrato verbal en presencia de terceras personas, el control de las relaciones externas (familia, amigos, llamadas de teléfono).
  • Sabotea los encuentros familiares.
  • Impide que lo acompañes a actividades o impone su presencia a la fuerza.
  • Se hace la víctima en público diciendo que ella lo maltrata.
  • Incluye el control constante de las actividades y provoca que la víctima se auto-aísle para no enfurecer al maltratador y así evitar “ponerse en evidencia” ante amigos y amigas o familiares.
  • La víctima pasa a rendir cuentas de cada movimiento.

Por último, hay que entender cómo se desarrolla la violencia, en qué consiste el denominado “ciclo de la violencia”. Leonor Walker (1979) lo explicó en 3 fases:

 

  • Fase de la acumulación de tensión: se destruye la comunicación, la tensión crece, ella intenta calmar la situación.
  • Fase de explosión violenta: abusos, intimidación, amenazas, acusaciones, agresiones verbales, psicológicas, físicas y /o sexuales.
  • Fase de “Luna de miel”: se prometen cambios, “no volverá a pasar”, se pide perdón, ya no hay agresión, él se muestra cariñoso y amable.

 

Para poder sanar las repercusiones psíquicas del maltrato hay que realizar un proceso psicológico complejo, en el que una buena terapia puede servir como punto de partida para acompañar el proceso de la víctima. El caso de Edda es un ejemplo de cómo se puede salir de una situación de violencia machista, por difícil que parezca al principio. En nuestro caso, como profesionales, nos resultan fundamentales las aportaciones de investigadoras feministas y del propio movimiento.

Nos queremos vivas, nos queremos sanas, nos queremos bien.

 

MATERIALES COMPLEMENTARIOS:

Guía de los buenos amores

No te líes con los chicos malos

Los vínculos amorosos (Fina Sanz)

Claves feministas para el empoderamiento de las mujeres (Marcela Lagarde y de los Ríos)

TESTIMONIO DE EDDA:

Testimonio de Edda, parte 1: “Soy una yonqui”

Testimonio de Edda, parte 2: “Recaer”

Testimonio de Edda, parte 3: “De viaje”

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