Pensamientos disfrazados de sentimientos

No hay sentimiento en el que no existan pensamientos. “Me siento fracasado”. La idea de fracaso es siempre un pensamiento. El sentimiento es de abatimiento, tristeza o descontento.

La mayor parte de los sentimientos no son en realidad sentimientos sino pensamientos “disfrazados” y considerados socialmente como sentimientos: “me siento incapaz” no es en realidad un sentimiento sino una idea una creencia que bien pudiera formularse como “creo que soy incapaz”. De esta confusión se derivan consecuencias importantes que en ocasiones acarrean problemas innecesarios.

Los sentimientos son una parte clave del bienestar, el secreto está en diferenciar la parte que hay en ellos de emoción y la que hay de pensamiento.

Cuando se confunde un pensamiento con un sentimiento, el pensamiento pasa a ser tratado como sentimiento. Y esto significa que el control que se puede ejercer sobre él es menor.

Conviene detenerse brevemente sobre algunas características relevantes de los sentimientos.

  • Los sentimientos son en buena medida difíciles de controlar directamente. Tienen una base biológica en los componentes más elementales y primitivos del organismo y contemplan una cierta autonomía de los procesos cerebrales superiores. Más de una vez te habrás puesto rojo como un tomate en contra claramente de tu voluntad. O habrás notado como te sube el ritmo cardiaco al acercarse el momento de una cita clave, cuando más querías estar tranquila. El estómago da también punzadas involuntarias ante un sentimiento de fuerte disgusto. El fuerte componente emocional de los sentimientos hace difícil su control directo.
  • Los sentimientos, por el mero hecho de ser sentimientos son considerados como auténticos, verdaderos, legítimos y no necesitan ser contrastados con los hechos. “Si lo siento así es que es así”. El sentimiento siempre aparece como algo incuestionable, como verdad.

“Mi relación va mal, hace varios meses que no nos hablamos, nos aburrimos juntos, cada vez tenemos menos intereses en común, pero siento que se va a resolver”.

Como siento que se va a resolver, espero a que se resuelva.

El pensamiento “siento que se va a resolver” se opone al estado de la relación, pero al ser tratado como sentimiento ignora la contradicción. En este caso la confusión de tomar como sentimiento lo que es un pensamiento dificulta el análisis y la posible solución.

Los sentimientos tienen más tolerancia a la contradicción que los pensamientos. Tal es así que una persona puede manifestar “presiento que me va a salir mal” y la realidad demostrar lo contrario y de ello no deducir que la afirmación era falsa ¡cómo era un “sentimiento”!. No oirás a nadie decir que he tenido un sentimiento equivocado.

  • Pueden ser momentáneos y cambiantes. Una persona puede decir: “me siento totalmente incapaz de aprobar este examen” y unos minutos después “ahora me siento capaz”, sin que haya cambiado nada.
  • Parecen inevitables. Si tengo un sentimiento no puedo evitarlo, no puedo hacer nada con él. Ya no hay nada más que decir. “Me siento bloqueado” “Tengo la sensación de que me quieres engañar”. No importa que la realidad no aporte ninguna señal.
  • En muchas ocasiones son considerados superiores a los pensamientos y a las propias acciones. El sentimiento se convierte en la medida de todas las cosas. Aparecen como el fundamento de la “sinceridad” y de la espontaneidad. “No me siento con ganas de salir”. A pesar de que la mejor manera de despertar las ganas es ponerse. “Es falso actuar como si no estuviera deprimido cuando realmente lo estoy”. Una curiosa interpretación de la sinceridad, mediada por el sentimiento, le impide poner los medios para salir de la depresión.

Cuando un pensamiento es tratado por confusión como un sentimiento no se va contrastar con los hechos, no se le va a exigir un mínimo de rigor lógico (los sentimientos no tienen por qué ser lógicos), no se va a pretender cambiarlos y no se van a considerar equivocados.

El problema viene cuando se consideran incorrectamente como sentimientos pensamientos equivocados que afectan a aspectos importantes de la vida.

Es un problema porque al considerarlos como sentimientos se les da el tratamiento que éstos gozan tal como ser incontrastables, ser verdad necesariamente y ser causa definitiva. Las posibilidades de operar sobre ellos se reducen de una manera importante -son incontrolables-.

Una equivocación puede llegar a mantenerse toda una vida si no se revisa. Si además hace daño puede afectar de forma grave a la calidad de vida. De hecho, muchas patologías no son otra cosa que errores graves sostenidos en constructos mentales centrales de la vida de una persona. Una práctica interesante es revisar los pensamientos centrales de muchas personas amargadas.

“Me siento incapaz de relacionarme con personas que no conozco”. Una persona que mantiene este pensamiento -disfrazado de sentimiento- limita el abanico de contactos y relaciones, perdiéndose por tanto la riqueza y el disfrute que le aportarían. La normal inseguridad ante una relación nueva y que le interesa la interpretará como una confirmación de su incapacidad y, en lugar de superarla, abandonará fácilmente. De hecho un incremento excesivo  de la inseguridad, causado por este pensamiento, te hace más torpe y menos interesante. La repetición de este comportamiento puede terminar configurando un mundo personal reducido e insatisfactorio.

El sentimiento no sólo no era un sentimiento sino que además como pensamiento estaba equivocado. Nadie es “incapaz de relacionarse” -las relaciones que se tienen se dan por supuestas, pero todas han pasado por un primer contacto-. Cuando una persona piensa “soy incapaz” evita las situaciones y la posibilidad de progresar en ellas. Si piensa que es un problema de mayor o menor dificultad puede abordarlas con inteligencia y dotarse de los instrumentos y habilidades que le faciliten afrontar la situación con éxito.

Fernando Cembranos. Idealoga Psicología

2 comentarios
  1. Julieta
    Julieta Dice:

    No me gustan los sentimientos, son raros, contraproducentes, y te cargan de peso. Lastima Que No podamos deshacernos de ellos, no existen terapia para sanar, porque siempre van a estar y no siempre son positivos, te arrastran mas de 1 vez. Una peste.

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    • Patricia
      Patricia Dice:

      Hola Julieta,
      Muchísimas gracias por haber dedicado tiempo a leer el artículo y por tu comentario. Es habitual que en ocasiones sintamos que algunas de nuestras emociones sean desagradables, ¡y a veces mucho! Tanto que es fácil pensar que nos gustaría evitar sentirlas, que son contraproducentes y que nos gustaría deshacernos de ellas, porque ¡es perfectamente comprensible no querer sentirse mal! Sin embargo tener una «mala relación» con nuestras emociones y sentimientos, tratando de evitarlos o rechazándolos muchas veces produce el efecto contrario, es decir, que en lugar de sentirlas menos, acabamos sintiéndolas de un modo más intenso y más desagradable. Al final, al hacer esto lo que estamos tratando de evitar es un proceso normal y natural de nuestro organismo, y este aumento de intensidad ante la evitación o el rechazo tenemos que entenderlo como un modo de nuestro cuerpo y nuestra mente para que prestemos aún mas atención a aquello que sentimos.
      Es necesario partir de una idea principal: las emociones o los sentimientos no pretenden perjudicarnos, están para tratar de ayudarnos con situaciones presentes o para que aprendamos de cara al futuro. Y para ello se expresan de distintas maneras, algunas agradables como la alegría, la excitación, la euforia, etc. y otras más desagradables como la tristeza, la frustración, la ira o la vergüenza.
      Por ello y en relación a tu comentario, te invitamos a que trates de mejorar la relación con tus emociones, ya que la mejor manera de conseguir que una emoción aparezca de modo menos intensa es teniendo una actitud abierta a sentir, y el modo más saludable de de elaborar dicha emoción es prestándola atención, aceptándola y tratando de entender cómo me quiere ayudar y a qué debo prestar atención para mejorar en mi vida.
      A veces nuestra relación con alguna o varias emociones se ha deteriorado tanto que es necesario la ayuda de un o una profesional que nos acompañe a reajustar esta relación emocional con uno/a mismo/a. Si crees que puede ser tu caso no dudes en contactar con nuestro equipo.
      Un saludo.

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